Incentivos para la restauración

Diversas políticas de estado pueden generar incentivos para la restauración, ya sea mediante aportes financieros o mediante líneas de crédito, exoneraciones u otros beneficios a quien realiza la restauración.

 

En Costa Rica, desde la creación de la Dirección General forestal (DGF), en el año 1969, mediante la Ley Forestal N° 4465 y sus reformas (Leyes N° 7032 y N° 7174), se crearon incentivos dirigidos a la reforestación tales como deducción impuesto a la renta y Certificados de Abono Forestal.  Son figuras que contribuyeron en diferentes grados al incremento de plantaciones forestales y podrían contribuir a estrategias de restauración del paisaje.  Si bien la figura de exoneración de impuesto de bienes inmuebles aún está vigente este tipo de incentivos requieren de una constante promoción y de apoyo a las y los propietarios para que resulten efectivos.

 

En el documento “Aplicación de incentivos a la conservación de la biodiversidad en Costa Rica” preparado para SINAC-MINAE, (Barrantes  2000) se mencionan diversos incentivos que funcionaron en Costa Rica entre 1979 y 1995, tales como:

 

  • deducción de impuestos sobre la renta para plantaciones forestales
  • Certificado de Abono forestal como subsidio para plantaciones forestales
  • Certificado de Abono forestal por adelantado para plantaciones forestales de pequeños propietarios
  • Certificado de manejo de Bosques para el fomento del manejo de bosques naturales
  • Créditos Bancarios blandos para plantaciones forestales
  • Deducción de impuesto territorial o de bienes inmuebles par reforestadores que no tuviesen otros incentivos
  • Fondo de desarrollo Forestal, para pequeños y medianos productores, por medio de conversión de deuda.

 

Llama la atención la diversidad de mecanismos que se aplicaron en el pasado, útiles para el fomento de una restauración productiva y por ende de impacto social y económico, y que hoy ya no están vigentes.  Vale la pena reflexionar sobre sus virtudes y defectos en comparación con los incentivos disponibles en la actualidad.

 

Como ejemplo de incentivos fiscales que aun funcionan en Costa Rica, podemos mencionar:

 

  • Inmuebles no afectos al impuesto de Bienes inmuebles para fincas privadas ubicadas dentro de las áreas silvestres protegidas y zonas de protección de nacientes, según lo dispuesto en el artículo 4 inciso b) de la Ley sobre el Impuesto de Bienes Inmuebles N° 7509.
  • Exoneración del impuesto de bienes inmuebles para los Refugios Privados de Vida Silvestre. (Artículo 87 de la Ley de Conservación de Vida Silvestre Nº 7317)
  • Exoneración de impuesto de bienes inmuebles para propietarios de bosques y plantaciones forestales (Artículos 23 y 29 de la Ley Forestal Nª 7575, respectivamente).

 

Los incentivos que pueden contribuir con estrategias de restauración no tienen que estar ligados tan solo al desarrollo forestal.  En Costa Rica, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) tiene la potestad de establecer incentivos para fomentar buenas prácticas agropecuarias, mediante base legal como la de los artículos 48 y 49 de la Ley N° 7779.  Vale la pena transcribir aquí esos artículos:

 

“ARTÍCULO 48.- En la próxima revaloración general de los bienes inmuebles ubicados dentro del cantón de jurisdicción, las municipalidades deberán incluir como criterio adicional de valoración, la comprobación de que los inmuebles tienen una utilización actual acorde con su capacidad de uso o su uso potencial, en cuyo caso le asignarán un valor menor”.

 

“ARTÍCULO 49.- A los propietarios o poseedores de los terrenos agrícolas que se utilicen conforme a su capacidad de uso, y que además apliquen prácticas de manejo, conservación y recuperación de suelos, se les exonerará del pago del impuesto de bienes inmuebles, en un cuarenta por ciento (40%) de lo que les corresponde pagar de acuerdo a la valoración del terreno que haya hecho el perito respectivo”.

 

Hay un vínculo fundamental entre una estrategia de restauración a escala de paisaje y un buen ordenamiento territorial, se podría decir que es un vínculo esencial.  En principio un ordenamiento bien fundamentado debería contribuir con la conservación o recuperación de funciones y servicios de los ecosistemas.  Sin embargo, vale hacer notar que el concepto de “capacidad de uso del suelo” es un enfoque clásico que tiende a asignar los suelos más fértiles a la producción agrícola, no incluye consideraciones significativas en relación con la generación de otros servicios ecosistémicos como conservación de la biodiversidad, y otros aspectos relacionados como conectividad, humedales o sitios con alto valor de conservación, tampoco considera aspectos de belleza escénica, tan relevantes en un país donde el turismo es esencial en el producto interno bruto.  Por lo tanto, requerimos revisar las políticas y leyes tendientes al ordenamiento territorial en el país, para que el mismo se constituya en un incentivo para la restauración de funciones y servicios ecosistémicos en el paisaje.

 

Mientras en países como Guatemala o Colombia el estado ha implementado incentivos financieros con un enfoque directo hacia actividades de restauración, en Costa Rica el principal sistema de incentivos lo constituye el Programa de Pago por Servicios Ambientales (PSA), coordinado por FONAFIFO, cuya principal fuente de financiamiento proviene del 3,50% del impuesto a los combustibles.

 

Si bien el esquema de FONAFIFO ha sido exitoso, dada la fuerte demanda para optar por la mayoría de las categorías de pago que ofrece y su capacidad para estimular o al menos compensar los esfuerzos por hacer conservación y producción en relación con recursos forestales, el hecho de depender de un impuesto puede implicar algún grade de fragilidad en la estabilidad del sistema, lo cual nos llama a reflexionar sobre la conveniencia de pensar en diversas fuentes de financiamiento, y no solo estatales.

 

Prácticamente todas las categorías de PSA implementadas por FONAFIFO tienen el potencial de contribuir a procesos de restauración:

 

  • el PSA para conservación estricta de bosques puede contribuir a la consolidación del desarrollo de bosques secundarios o a la mejora gradual de bosques degradados.
  • el PSA para conservación de bosques con manejo forestal puede apoyar procesos de intervenciones silviculturales que renuevan el bosque, contribuyen a la mejora de áreas degradadas o permiten mejorar la estructura, crecimiento y productividad del bosque secundario.
  • el PSA para plantaciones forestales puede incrementar la cobertura arbórea, la recuperación de la productividad forestal y otros servicios asociados con los árboles, ya sea que se trate de especies exóticas o de especies nativas, en cuyo caso podría haber un aporte adicional al incremento de biomasa nativa.
  • el PSA para sistemas agroforestales puede ayudar a la mejora de estos espacios en cuanto a la funcionalidad del paisaje y su generación de servicios ecosistémicos.

 

Un aspecto para resaltar del sistema de funcionamiento del PSA en Costa Rica, es que matriz de criterios de priorización de sitios elegibles para recibir el pago toma en cuenta algunos aspectos de funcionalidad ecológica del paisaje para la generación de servicios ecosistémicos, como conectividad entre ecosistemas críticos o provisión de agua, lo cual lo convierte con claridad en un incentivo para la restauración.

 

También, se han establecido alianzas entre usuarios de servicios ecosistémicos con fines particulares, como empresas que utilizan el agua de determinadas cuencas como elemento fundamental de sus procesos productivos, y FONAFIFO, de manera que recursos provenientes de esas empresas se incorporen en el esquema de PSA y se garantice la incorporación de las cuencas de interés dentro del listado de áreas prioritarias de FONAFIFO.

 

Figura 8.1. Afiche publicitario con las categorías de contratos de pago por servicios ambientales contempladas por FONAFIFO para el año 2020

 

De manera similar, comunidades o estructuras de gobernanza para la restauración proactivas, reconocidas, y con un liderazgo fuerte, podrían promover la inversión de mayores fondos de PSA en las zonas de sus paisajes que definan como prioritarias para cumplir con sus objetivos de restauración.  Esto puede lograrse facilitando los trámites de solicitud del incentivo a quienes poseen la tierra en estas zonas prioritarias, o eventualmente tratando de promover ante FONAFIFO que se les valore como tales.

 

En el Cuadro 8.1 puede observarse el área total sobre el cual se ha realizado pago por servicios ambientales en Costa Rica, los últimos años.

 

Cuadro 8.1. Contratos de PSA realizados por el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal en el periodo 2010-2019

Como se comentó antes, todas estas categorías de contratos del FONAFIFO pueden contribuir con procesos de restauración, en particular con aquellos que tienen un enfoque de paisajes multifuncionales.  Sería interesante pensar que a futuro pueda existir una columna que diferencie a los bosques naturales secundarios sujetos a manejo, como una categoría llamada al incremento de una superficie biodiversa, rica en biodiversidad e integrada significativamente en las economías locales.

 

Es importante también tomar en cuenta incentivos que no son de índole financiero.  Un ejemplo que ha venido ganando popularidad e impacto en Costa Rica es la iniciativa Bandera Azul (banderaazulecologica.org), que empezó premiando la buena gestión del recurso hídrico, y luego evolucionó a ser un reconocimiento al buen manejo de espacios físicos como comunidades, campus académicos, playas y otros.  Si bien no existe un premio de carácter financiero que acompañe la designación, es digno de reconocerse la cantidad de esfuerzos de mejora ambiental que este galardón ha logrado impulsar, pues constituye un orgullo para la comunidad, organización o empresa que lo obtiene el contar con el mismo.

 

Existen formas de certificación empresarial que hacen reconocimiento a buen desempeño ambiental, pero las mismas suelen ser reconocidas ante todo a lo interno del mundo empresarial, y no han logrado alcanzar en el público común costarricense el nivel de popularidad del galardón Bandera Azul.  De todas formas, vale la penar revisar cuáles de estas formas de certificación pueden servir como un estímulo para la mejora en las prácticas productivas de las empresas, o para fomentar sus iniciativas de responsabilidad ambiental.