La restauración ecológica de bosques naturales en paisajes

La restauración ecológica es una disciplina de la ecología cuyo concepto nace en la década de 1930 definiéndose como “la ciencia que se ocupa de la tierra, reconstruyendo lo que tenía en un principio”. Este concepto fue evolucionando con el tiempo, sin embargo, hasta hace unos 25 años se seguía manteniendo el énfasis en considerar la restauración como la recuperación de los ecosistemas dañados hasta alcanzar las características exactas de los ecosistemas originales. Se intentaba reconstruir ecosistemas del pasado o que alguna vez existieron.

 

Actualmente se considera que el propósito de la restauración ecológica es “recuperar los ecosistemas que han sido dañados, degradados o destruidos, generalmente como consecuencia de las actividades humanas, mediante la implementación de acciones que reviertan o mejoren sus características de estructura, composición, diversidad y funcionalidad” (SER 2004).

 

Las palabras revertir o mejorar, no implican necesariamente volver al ecosistema original, y es que ahora se reconoce que, durante el proceso de recuperación del ecosistema, el resultado final puede no llegar a una completa restauración de las características del ecosistema original, o siquiera parecerse.

 

El ecosistema restaurado puede tener otras características o estados con respecto al original, los mismo que los servicios ecosistémicos que brinda. Estos servicios restaurados, dependiendo de su naturaleza (madera, medicina, belleza escénica, leña), pueden ser, en cantidad y calidad, menor, igual o mayor, al que proveía el ecosistema original.

 

Un objetivo de la restauración muy importante en nuestros días es llegar a formar ecosistemas estables, que enfrenten y superen las amenazas actuales, incluyendo el cambio climático. Más que pensar en alcanzar los estados de los ecosistemas originales o del pasado, debemos trabajar para construir los nuevos ecosistemas del futuro.

 

A continuación, se mencionan dos tipos de restauración ecológica que se implementan en el caso de restauración de bosques en paisajes productivos. Aplican para bosques regenerándose en áreas agrícolas y ganaderas abandonadas y, muchas de ellas, también para bosques degradados.

Restauración ecológica pasiva

La restauración de bosques es posible “de forma natural”, a través de la regeneración natural o sucesión ecológica.  Este tipo de restauración es conocida como pasiva y tiene lugar sin la intervención humana. Algunos de los procesos naturales que hacen posible la restauración pasiva de bosques son la producción y llegada de semillas, el crecimiento de las especies hasta la madurez reproductiva, la sobrevivencia y mortalidad, entre otras.

 

Existen áreas que recuperan muy rápidamente la cobertura de bosque a través de la restauración pasiva (en términos de cantidad de árboles, biomasa, área basal, cobertura de copas y diversidad de especies), diríamos que hasta en dos décadas o menos, mientras que en otras el proceso puede ser más lento o, incluso, bajo condiciones muy desfavorables, podría no llegar nunca a restaurarse.

 

La velocidad de restauración pasiva depende de muchos factores.  ¿Por qué esto es así? Muchos estudios tratan el tema e indican que hay ciertas características o condiciones ecológicas internas y externas al área a restaurar que favorecen o retardan la velocidad de la restauración pasiva. A continuación se describen algunas de las más importantes:

 

Factores climáticos y ambientales: en zonas húmedas y de tierras bajas del trópico la velocidad en el desarrollo del bosque es mucho mayor que en zonas de vida seca, donde el periodo de sequía reduce o detiene el crecimiento de la vegetación, y los incendios que ocurren naturalmente, o por influencia humana, afectan significativamente a las especies.

 

Condiciones de suelo también son importantes, bosques sobre suelos planos, fértiles y con buen drenaje crecen más rápidamente que en suelos empobrecidos, inundados o quebrados. Al crecer las especies más rápidamente se aceleran los procesos de cambio o sucesión, por lo que el bosque alcanza pronto la madurez.

 

Fuentes de semillas: las áreas necesitan de semillas para comenzar a restaurarse. Esto se logra a través del proceso conocido como “lluvia de semillas”. Hay dos tipos de semillas a partir de las cuáles las plantas se reproducen: la semilla sexual, contenida en un fruto y que encierra el embrión, y la semilla vegetativa que es un tejido u órgano de una planta que tiene yemas con la capacidad de rebrotar, este es el caso de los tallos, tubérculos, rizomas estolones, bulbos, etc.

 

Existen dos fuentes principales de semillas:

 

  1. Fuentes de semilla que están dentro de la misma área a restaurar:
    • En bosques degradados las fuentes de semillas internas son los mismos árboles remanentes que forman parte de la masa forestal. El grado de degradación, y las causas, son factores importantes que determinan la composición de las especies semilleras, por ejemplo, la sobreexplotación de madera, que causa degradación del bosque, hace que haya pocos individuos reproductivos de especies comerciales. En ese sentido la fuente de semilla de especies comerciales será limitada.
    • En áreas agrícolas recién abandonadas normalmente existen árboles reproductivos creciendo junto a los cultivos, como el caso de árboles aislados o en cercas vivas, como el poró (Erytrhina poeppigiana), madero negro (Gliricidia sepium), laurel (Cordia alliodora), cedro (Cedrela odorata), indio desnudo (Bursera simarouba), etc. Esto se da principalmente en sistemas agroforestales o silvopastoriles. Al producir frutos, estos árboles agregan semillas al área abandonada y se regeneran, formando parte del futuro bosque.
    • El suelo contiene semillas sexuales y vegetativas (conocido como banco de semillas) que germinan cuando se abandona un área abierta o cuando el dosel de un bosque se abre. Esta fuente de semillas es muy importante para la regeneración de un bosque. Árboles de guarumo (Cecropia spp) y algodoncillo (Croton spp), por dar algunos ejemplos, se encuentran normalmente en el suelo en zonas húmedas y son los primeros en aparecer en áreas perturbadas o abandonadas (no necesitan ser transportadas al sitio).

2. Fuentes de semilla externas al área abandonada

    • La vegetación que se encuentra fuera del área a restaurar constituye una fuente muy importante de semillas. Puede ser en la forma de un bosque natural o de árboles individuales que se encuentran en fincas cercanas. Las semillas llegan al sitio dispersadas por el viento o llevadas por animales silvestres (aves, mamíferos, murciélagos). En bosques húmedos los animales son los principales dispersores de semillas mientras que en bosques secos es el viento.

 

Contar con una adecuada fuente de semillas es un factor clave para la restauración exitosa de bosques naturales.

 

Entre más diversa sea la fuente de semilla y más cerca se encuentre del sitio a restaurar tendrá un mayor potencial para restaurar biodiversidad. Sitios con fuentes de semillas alejadas o muy degradadas (por ejemplo, de un bosque empobrecido en cuanto a número de especies) recuperarán biodiversidad más lentamente.

 

Las interacciones ecológicas: las especies se relacionan entre sí formando una compleja red de interacciones ecológicas que promueve el funcionamiento y la restauración de ecosistemas. Algunos de los procesos ecológicos que resultan de esta interacción y que son claves para la restauración ecológica son:

 

  • La producción de semillas a partir de la polinización por fauna
  • La diseminación de semillas por fauna terrestre y voladora
  • El ciclaje de nutrientes producto de la descomposición de materia muerta por insectos, hongos y bacterias
  • la depredación, o muerte inmediata de un organismo por el ataque de otro
  • La herbivoría o consumo de plantas por organismos como insectos, aves y vertebrados
  • La competencia que es la interacción donde individuos de una misma especie, o de especies diferentes, compiten por los mismos recursos como el caso del agua, la luz, los nutrientes, el espacio para desarrollarse, etc. Como resultado, los individuos en competencia ven reducidos su crecimiento, reproducción y sobrevivencia. Por ejemplo, lo árboles heliófitos tienden a morir si se encuentran sombreadas por otras plantas, en una relación de competencia por luz.

 

Un principio básico es favorecer aquellas interacciones ecológicas que potencian la restauración de bosques, por ejemplo: reducir el uso de agroquímicos para proteger insectos polinizadores, atraer fauna dispersora de semillas, reducir la herbivoría evitando el ingreso de ganado y reducir la competencia en especies deseadas eliminando las no deseadas.

 

La historia de uso anterior al abandono: En el caso de áreas abandonadas el uso anterior se diferencia normalmente como:

 

  • Ligero: en el caso de áreas cultivadas por un corto periodo de tiempo, con poca intensificación agrícola, reducido uso de agroquímicos y de maquinaria, ausencia de fuego para controlar malezas, etc.
  • Pesado: que supone todo lo contario, áreas cultivadas por largo tiempo, bajo manejo intensivo, con alta aplicación de agroquímicos, uso frecuente de maquinaria pesada, fuegos frecuentes, remoción de capas superficiales de suelo, etc.

 

Como regla general, los sitios que recibieron un uso ligero antes de su abandono cuentan con mejores condiciones para el desarrollo de un bosque que los que tuvieron un uso pesado; por ejemplo, la fertilidad del suelo es mayor, hay menos compactación, más fuentes de semillas y biodiversidad al interior del sitio. Bajo estas condiciones el bosque crecerá rápidamente y sus valores de biodiversidad también.

 

Perturbaciones al interior de las áreas bajo restauración: el avance en los procesos de restauración puede verse afectado por perturbaciones, como el caso de incendios forestales, tormentas tropicales o talas masivas de árboles del dosel. Estas perturbaciones, al eliminar parte importante de la vegetación regenerada, abren de nuevo el dosel haciendo retroceder el proceso sucesional.

 

Por ejemplo, si un bosque secundario se encuentra en fase III (dominancia de heliófitas durables) y es impactado por una fuerte tormenta, la apertura del dosel provocará una alta regeneración de heliófitas efímeras haciendo que el bosque vuelva a la fase donde es dominada por este grupo de especies (fase II), esto supone un retroceso en la sucesión.

 

Otras perturbaciones importantes son la entrada de ganado. En bosques degradados y secundarios, principalmente en fases tempranas de la sucesión (I y II), el pisoteo y el consumo de plantas por el ganado puede impactar negativamente la comunidad de plantas pequeñas y reducir de esta forma el potencial de regeneración del sitio. Lo mismo ocurre en el caso de los incendios forestales, sobre todo si ocurren en zonas donde estos eventos no son tan frecuentes (como el caso de las zonas húmedas), y por tanto la vegetación no está adaptada a sus efectos.

La restauración ecológica activa

Cuando los ecosistemas están muy degradados o destruidos y han perdido sus mecanismos para la restauración pasiva, o cuando existen barreras ecológicas importantes que impiden o retardan la velocidad del proceso de restauración, es necesario asistirlos. Por ejemplo, si no hay una adecuada lluvia de semillas, el suelo está muy degradado, existe una especie pionera muy agresiva que compite fuertemente con la regeneración natural, hay incendios frecuentes, etc.

 

A esta manipulación intencionada de la sucesión ecológica es lo que conoce como restauración activa o asistida. La restauración activa implica que, con intervención humana, se ayuda al ecosistema a superar barreras que impiden o retardan su regeneración.

 

En las siguientes secciones se ofrecen algunos criterios para decidir bajo qué contextos aplicar o no restauración activa y, posteriormente, se describen algunas de las técnicas más utilizadas para la restauración de bosques naturales en paisajes productivos, enfatizándose tres de ellas: la nucleación, las plantaciones forestales para la restauración de áreas abiertas y el manejo sostenible de bosques naturales.

Estrategias de restauración ecológica activa

¿Cuándo aplicar la restauración activa?

 

La decisión de aplicar o no restauración activa y el tipo y grado de intervención depende de varios factores como: i) el ecosistema deseado al cuál se aspira, ii) la velocidad de recuperación o resiliencia del ecosistema y iii) los recursos disponibles. A continuación, se detallan estos aspectos:

 

El ecosistema deseado

 

El punto de partida para realizar la restauración activa consiste en plantearnos las siguientes preguntas: ¿qué tipo de ecosistema restaurado es el que queremos?, y ¿para qué?

 

En el caso de la restauración de un bosque, podemos aspirar a tener uno parecido al bosque primario original, o uno que no necesariamente sea el original pero que sea muy diverso en flora y fauna. Pueden existir objetivos de conservación, como el caso de proteger fuentes de agua o mantener poblaciones de especies de flora y fauna amenazadas; también podemos tener objetivos de producción y esperamos que nuestro bosque tenga una alta abundancia de árboles de maderas valiosas.  El abanico de posibilidades es amplio.

 

Una vez que hayamos definido el bosque futuro, o el que aspiramos tener, debemos analizar el contexto en que se encuentra el área a restaurar y preguntarnos: ¿es posible obtenerlo por restauración pasiva?

 

Resiliencia del ecosistema

 

Los ecosistemas varían en su capacidad o velocidad de recuperarse de perturbaciones naturales y humanas. Esta propiedad, llamada resiliencia, es clave para la restauración de ecosistemas y para su permanencia o estabilidad en el tiempo.

 

Un ecosistema resiliente es aquel que tolera la perturbación, cambia y se reorganiza, retornando pronto a su estado original o a uno similar. El ecosistema es resiliente si es capaz de “absorber” o tolerar el cambio sin llegar a degradarse o cambiar a otro ecosistema totalmente diferente, como es el caso de bosques secos que debido a incendios frecuentes terminan convirtiéndose en sabanas arboladas.

 

Los bosques secundarios y degradados, se consideran ecosistemas en proceso de restauración. Los procesos ecológicos que les dan resiliencia son los mismos que promueven una restauración pasiva exitosa y rápida, y que fueron discutidos anteriormente, como por ejemplo:

 

  • Los suelos en que se desarrollan no están degradados, y permiten sostener una adecuada productividad. En el caso de los bosques secundarios esto sucede porque su uso anterior fue ligero
  • Hay adecuadas fuentes de semilla de poblaciones de interés al interior del área a restaurar y en el paisaje circundante
  • Se observan estados adecuados de poblaciones de fauna, como indicador de un buen funcionamiento de las interacciones ecológicas
  • Existe un buen estado de salud del paisaje, en términos de los usos de suelo que predominan (no son intensivos desde el punto de vista de intervención humana), existe conectividad entre fragmentos de bosque y la contaminación es baja
  • Hay un adecuado control de perturbaciones como el caso de incendios, aprovechamientos ilegales y cacería

 

Bajo estas condiciones es probable que el ecosistema tenga la resiliencia necesaria para auto regenerarse y, por tanto, no requiera intervenciones.  Si consideramos que la resiliencia del sistema es baja, y es necesario asistir los procesos de regeneración, hay un par de preguntas más que debemos hacernos antes de decidir implementar restauración asistida: ¿cuál es el costo de la restauración?, ¿cuento con los recursos necesarios?

 

El costo de la restauración y los recursos disponibles

 

La restauración pasiva es de muy bajo costo, porque opera a través de procesos naturales. Al contrario, la restauración activa, es más compleja y costosa porque implica el control de condiciones y barreras que retardan el proceso de restauración pasiva. Esto podría llevar a una importante inversión de recursos y tiempo.

 

Un análisis riguroso de las medidas a implementar es la base para determinar los costos de la restauración. También es importante diseñar un sistema de monitoreo apropiado para medir los avances del proceso.  ¿Qué medidas podemos implementar?, en la siguiente sección se discuten algunas de las más importantes en el caso de la restauración de bosques naturales.

Técnicas o tratamientos de restauración activa para ecosistemas terrestres

La nucleación

 

Se llama nucleación a las técnicas que utilizan vegetación o elementos artificiales para formar microambientes en sitios específicos del área a restaurar para atraer a otros organismos, formando lo que se conoce como núcleos de diversidad. El propósito es que la diversidad atraída a estos núcleos irradie o se expanda hacia el resto del área.

 

Se acostumbra, hacer nucleación en sitios abiertos, con buena iluminación y distanciados de fuentes de semillas. Es efectiva o necesaria cuando, además, existe un banco de semillas agotado o degradado. La cantidad de núcleos a establecer estará en función de la disponibilidad de recursos y del área del sitio a restaurar.  Para el diseño en la distribución de los núcleos es importante considerar la conectividad del paisaje, como por ejemplo la cercanía de hábitats naturales.

 

En el cuadro 7.2. se muestran algunas de las técnicas de nucleación más utilizadas. En áreas grandes es recomendable combinar las técnicas de nucleación para acelerar los procesos de sucesión natural y potenciar el éxito de la restauración.

 

Cuadro 7.2. Técnicas de nucleación utilizadas para la restauración de áreas abiertas

Fuente: Sanchún et al. (2016)

Las plantaciones forestales

 

Las plantaciones forestales pueden tener tres papeles importantes con respecto a la restauración de paisajes.

 

  • Proveer condiciones apropiadas para la fauna dispersora. El crecimiento de las especies plantadas restablece la cobertura arbórea, mejorando las condiciones para la llegada de dispersores, por ejemplo, ofreciendo percha y frutos a la fauna o creando condiciones favorables para animales que no se desplazan normalmente por sitios abiertos, y que requieren de algún grado de cobertura vegetal para ocultarse de sus enemigos naturales.
  • Mejorar las condiciones del suelo. Producto del uso anterior, muchos suelos pueden estar degradados en cuanto a fertilidad, hidrología, profundidad y compactación, a tal punto que constituyen una barrera importante para el establecimiento y el crecimiento de la regeneración natural. Especies arbóreas que tienen un rápido crecimiento, que tienen tejido enriquecidos en nutrientes (como por ejemplo las fijadoras de nitrógeno) y aportan cantidades importantes de hojarasca al suelo, pueden ser utilizadas como restauradoras de suelo. En Costa Rica especies de árbol con estas características son: el gavilán (Pentaclethra macroloba), jaúl (Alnus acuminata), guabas (especies del género Inga), poró (Erythrina poeppigiana), madero negro (Gliricidia sepium), zopilote (Schizolobium parahyba), entre otras.

Definición de plantación forestal según la legislación costarricense

Plantación forestal: terreno de una o más hectáreas, cultivado de una o más especies forestales cuyo objetivo principal, pero no único, será la producción de madera
Ley Forestal N° 7575, inciso f del artículo 3.

 

El jaúl es un ejemplo típico de una especie arbórea restauradora de suelos degradados. En zonas de mucha pendiente en las montañas altas de Costa Rica los derrumbes son frecuentes, como resultado, los suelos se pierden quedando la roca expuesta. Los jaúles son especies pioneras, que arriban pronto a estos sitios y logran crecer rápidamente por su condición de especies fijadoras de nitrógeno. Al ser especies caducifolias aportan mucha hojarasca al suelo restituyendo rápidamente las condiciones originales. Con el tiempo, otras especies del bosque original empiezan a regenerarse y crecer bajo la sombra de los jaúles y, cuando estos mueren, toman su lugar restituyendo el bosque original.

 

  • Mejorar las condiciones para el establecimiento de la regeneración natural. Las condiciones en el área a restaurar pueden ser hostiles o difíciles para una regeneración exitosa. Dos situaciones ilustran este aspecto:

 

    1. En zonas secas, la regeneración en áreas abiertas experimenta un estrés hídrico importante durante el verano, producto de la escasa precipitación y las altas temperaturas que prevalecen. Bajos estas condiciones muchas especies no logran prosperar. Cuando la cobertura del dosel es densa, como en el caso de las plantaciones forestales, la sombra que se genera puede aumentar el éxito de germinación de semillas y la sobrevivencia de plántulas debido al control de las condiciones extremas de humedad y temperatura.
    2. El cultivo anterior al abandono de un área puede ser un fuerte competidor con la regeneración natural. Muchas especies de pasto, por ejemplo, forman una densa capa de hojas y raíces que limita el desarrollo de la regeneración natural; su control puede ser muy difícil debido a la agresividad y rápido crecimiento que muestran. En situaciones como estas la sombra de las plantaciones forestales ha mostrado ser muy efectiva para eliminar los pastos y reducir su competencia, favoreciendo la regeneración natural.

 

Plantación de Gmelina arborea sembrada en 30 ha de tierra a restaurar dentro del Corredor Biológico Rincón Cacao (CBRC) del Área de Conservación Guanacaste (ACG), Costa Rica. El objetivo de la siembra fue que la especie G. arborea mejorara las condiciones para el establecimiento de la cubierta forestal nativa. Tres momentos del sitio de plantación: arriba a la izquierda en el año de la siembra (1999); abajo a la izquierda, en el año 2002, y a la derecha en el año 2018.  Fotos F. Carmona y A. Sierra. Tomado de Sierra (2018).

 

Las plantaciones forestales pueden estar formadas por especies nativas y exóticas, en monocultivo o en mezcla. Las exóticas tienen normalmente un crecimiento rápido, que les permite brindar en poco tiempo percha y protección a la fauna. Las especies nativas tienden a crecen más lento, pero la variedad de recursos que ofrecen a la fauna suele ser mayor.

 

En plantaciones con fines comerciales el manejo promueve un mayor control de la regeneración natural que se establece bajo la cobertura arbórea, porque el énfasis es el crecimiento de las especies plantadas. El desarrollo del sotobosque en tales sistemas es muy reducido. Otras plantaciones, en cambio, están más enfocadas en conservación, recibiendo durante los primeros años la asistencia necesaria para reducir la competencia y permitir que se establezcan y desarrollen adecuadamente los árboles plantados. Una vez que estos han alcanzado una cierta altura y sus copas se entrelazan, el manejo del sotobosque puede ir en tres caminos: i) no realizar ninguna actividad y permitir que la sucesión proceda por mecanismos estrictamente naturales, ii) reducir la competencia favoreciendo especies de interés regeneradas de forma natural y iii) enriquecer el sotobosque con especies de interés. En todos los casos la intención es promover un sotobosque denso que será el punto de partida de la sucesión ecológica.

 

Las especies de interés en el manejo forestal

 

El manejo forestal tiene como propósito conducir la dinámica de los bosques y mejorar sus condiciones de estructura y composición, de modo que brinden más y mejores servicios ecosistémicos, incluyendo la producción de madera.

 

Al ser la biodiversidad el motor que impulsa la producción de servicios ecosistémicos, el manejo forestal lleva implícito como meta la conservación de especies de interés. Estas especies se definen de acuerdo a los objetivos de manejo propuestos, y que incluyen las aspiraciones de los propietarios.

 

Las especies de interés pueden ser:

 

  • Especies de valor comercial, incluyendo árboles maderables de valor alto y medio en el mercado.
  • Especies de importancia ecológica por su aporte a la biodiversidad, por ejemplo, que proveen alimento y refugio a fauna, como las palmas, lianas y ciertos árboles como los higuerones (Ficus sp), el ramón (Brosimum alicastrum), el jícaro (Lecythis ampla), manzana de monte (Billia rosea), níspero (Humiriastrum diguense) y especies del género Vochysia, entre muchos otros).
  • Especies amenazadas o en peligro de extinción según listas internacionales y nacionales reconocidas, por ejemplo la lista de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), (http://checklist.cites.org), la lista roja de especies amenazadas de la UICN (https://www.iucnredlist.org/), o la lista de especies forestales vedadas para Costa Rica según Decreto Ejecutivo de Veda N° 23700-MINAE de enero 1997 (declara veda total para el aprovechamiento de árboles en peligro de extinción).
  • ¿Otras?…..

 

El manejo de bosques naturales como estrategia de conservación y restauración

 

El manejo forestal pretende conducir los bosques hacia estados deseados. El estado deseado va a depender de dos aspectos principales: de las aspiraciones de la sociedad que disfruta de los servicios ecosistémicos que brindan los bosques y, sobre todo, de los objetivos o propósitos del propietario del bosque.

 

Entre las formas que el manejo forestal conduce el bosque hacia el estado deseado están: i) realizando una adecuada recopilación de datos que sustente la elaboración de un plan de manejo sostenible, ii) planificando cuidadosamente todas las actividades a realizar, de acuerdo al plan de manejo y iii) implementando cuidadosamente las actividades, entre estas la aplicación de los “tratamientos silviculturales”.

 

Los tratamientos silviculturales o silvícolas son prácticas dirigidas a conducir la dinámica del bosque, favoreciendo su desarrollo, crecimiento y la abundancia de especies de interés.

 

Tradicionalmente la silvicultura se ha visto como una serie de actividades orientadas únicamente a aumentar la cantidad de madera en el bosque, pero puede tener otras finalidades, como incrementar los almacenes de carbono, combatir enfermedades en los árboles y favorecer la biodiversidad promoviendo la ocupación de especies importantes para la conservación, entre otras.

 

A continuación, se describen algunos tratamientos que se aplican en bosques naturales. Estos tratamientos deben verse desde la perspectiva del manejo sostenible, que aplica principios y técnicas de impacto reducido como:

 

  1. el inventario comercial y censo de árboles utilizando técnicas de muestreo reconocidas,
  2. la corta selectiva de árboles de acuerdo con datos de abundancias de especies,
  3. la tala dirigida para evitar impactos no deseados,
  4. la extracción cuidadosa de árboles del bosque mediante arrastre con cable por senderos y caminos cuidadosamente construidos,
  5. la protección de zonas vulnerables del bosque (por ejemplo, sitios cerca de fuentes de agua o con alta pendiente),
  6. la reducción de la competencia de árboles de acuerdo a criterios técnicos.

 

Tratamientos silviculturales para mejorar el estado productivo y de conservación de los bosques naturales

El aprovechamiento utilizando técnicas de impacto reducido mitiga los efectos de la caída y arrastre de árboles fuera del bosque para su aserrío

 

La cosecha de madera

 

La cosecha o aprovechamiento de madera es, por lo general, el primer tratamiento silvicultural que se aplica al bosque. La cosecha cuidadosa de árboles maduros con fines comerciales abre el dosel dejando entrar una mayor cantidad de luz que aprovechan otros árboles para crecer, también disminuye la competencia por espacio y por nutrientes del suelo. Todo esto favorece el crecimiento de los árboles remanentes (no cosechados) y la regeneración de especies comerciales y no comerciales en los espacios abiertos.

 

Es una práctica común en bosques maduros, con especies maderables aprovechables (de tamaño comercial según las leyes en los países), como el caso de los bosques primarios y secundarios en etapas avanzadas de la sucesión (fase III y IV). No es común en bosques degradados por sobreexplotación por la ausencia de especies maderables valiosas.

 

La liberación

 

La liberación es un tratamiento que pretende estimular el crecimiento de árboles comercialmente valiosos y de buena forma. Estos árboles son denominados en el lenguaje forestal como líderes deseables, y constituyen las especies de interés del manejo productivo. También puede aplicarse para favorecer especies de interés por su valor para la conservación.

 

Este tratamiento se realiza cuando el líder deseable se encuentra compitiendo por luz con otros árboles, lo que normalmente se determina observando la posición de la copa del líder deseable con respecto a otras copas. Si una parte importante de la copa del líder deseable se encuentra debajo de otras, se parte del supuesto que está poco iluminada y su crecimiento y sobrevivencia están comprometidos. Existen formas sencillas de visualizar estas situaciones y de calificar el estado de competencia por luz de los árboles (Figura 7.1).

 

Figura 7.1. Escala cualitativa sencilla de cinco puntos para estimar condiciones de iluminación de árboles.

 

La escala consiste en asignar al árbol evaluado un valor del 1 al 5 de la siguiente manera (modificado de Hutchinson 1993, tomado de Delgado et al. 2018):

 

    1. Luz plena: si la copa está plenamente expuesta a iluminación lateral y vertical, ya sea porque se encuentra en un claro grande o es emergente
    2. Luz plena vertical: cuando la copa está plenamente iluminada desde arriba, en proyección vertical, y la luz lateral se encuentra total o parcialmente bloqueada por otras copas
    3. Alguna luz vertical: si la copa está parcialmente iluminada desde arriba, en proyección vertical, y la luz lateral está total o parcialmente bloqueada por otras copas
    4. Luz lateral: cuando la copa presenta iluminación lateral solamente
    5. Sin luz vertical o lateral: Cuando la copa no recibe luz directa (ni en proyección vertical ni lateral)

 

La liberación procura que el líder deseable tenga una cantidad adecuada de luz para su crecimiento. Si la mayoría de los líderes deseables se encuentran poco iluminados será necesario abrir el dosel para reducir la competencia. Esto se logra mediante la eliminación por anillamiento de árboles con copas que limitan la entrada de luz al líder deseable. Es un tratamiento que se aplica al individuo pero que, indirectamente, favorece también la disponibilidad de agua, nutrientes y espacio a otras especies, provocando un mayor crecimiento y regeneración del bosque. Es común aplicarla en bosques primarios, degradados y bosques secundarios maduros (fases II, III y IV de la sucesión).

 

Árboles de poró (Erythrina poeppigiana) anillados por el tratamiento de liberación en un bosque secundario maduro. El bosque se desarrolló en tierras de una antigua plantación de café abandonada. Esta especie es introducida y se utiliza para sombra en cafetales y cacaotales. Es común observarla en bosques secundarios en zonas húmedas creciendo junto a especies nativas. Su madera tiene poco valor comercial, se usa principalmente para formaleta.

 

Saneamiento o mejora

 

Este tratamiento busca eliminar los árboles comerciales y no comerciales viejos (sobre maduros), deformados o con daños o problemas fitosanitarios. Estas condiciones se toman en cuenta en la decisión de cortarlos debido a que restan valor comercial al bosque. El saneamiento se conoce también como mejora o mejoramiento, pues el principio es extraer los individuos que no cumplan con estándares de calidad.

 

En una práctica común en bosques primarios y secundarios. En bosques secundarios en III y IV fase de sucesión pueden existir árboles maduros de mala forma que se encontraban desde antes del abandono del sitio, o árboles grandes regenerados durante la sucesión y con mala forma que pueden ser eliminados mediante el saneamiento.

 

En bosques degradados hay que tener cuidado al aplicar este tratamiento porque la eliminación de árboles grandes puede abrir significativamente el dosel con consecuencias inciertas para la regeneración.

 

Raleo

 

El raleo es una práctica muy utilizada en plantaciones forestales que se implementa también en bosques secundarios maduros y jóvenes con las siguientes características: a) poseen una alta densidad de árboles, b) están dominado por una o pocas especies y c) los árboles tienen una edad o tamaño relativamente similar (bosques coetáneos). Podría implementarse, por ejemplo, en bosques secundarios jóvenes dominados por especies de botarrama (Vochysia spp) o jaúl (Alnus acuminata).

 

El raleo consiste en la eliminación de árboles de tamaño similar, tanto jóvenes como maduros, que están -o estarán- en competencia con los líderes deseables, por ejemplo, por encontrarse muy cercanos. Se pretende con este tratamiento promover el crecimiento de árboles con las mejores características de forma, vigor y potencial comercial.

 

Los individuos eliminados mediante el raleo tienen pocas probabilidades de alcanzar un tamaño y forma adecuada para su comercialización. Los árboles que se beneficiarán con este tratamiento deben presentar las siguientes características:

 

  • Especie comercialmente deseable
  • Buena forma de tallo
  • Buen vigor (esta condición se valora por el DAP y la altura que tiene el árbol)
  • Una copa sana y bien desarrollada
  • Ausencia de daños en el fuste (hongos, pudriciones, termitas, etc.)

 

Corta de lianas

 

Las lianas son un grupo de plantas heliófito y diverso que asciende hasta las copas de los árboles brindando importantes recursos a la fauna, como frutos, hojas y néctar; por ejemplo, están las lianas del caribe y el noreste de Costa Rica conocidas como manguito amarillo (Abuta panamensis) y manguito verde (Anomospermun reticulatum) de cuyos frutos se alimentan vertebrados terrestres como el tepezcuinte (Cuniculus paca), los chanchos de monte y la cherenga (Dasyprocta punctata). Son también un elemento clave para el movimiento vertical y horizontal de la fauna por el bosque. Su corta podría justificarse por las siguientes razones:

 

  • Son importantes competidoras por luz, agua y nutrientes, reduciendo el crecimiento y aumentando las tasas de mortalidad de árboles en el bosque.
  • Provocan deformaciones en copas y fustes de los árboles
  • Aumentan el daño por aprovechamiento. Árboles conectados por lianas en sus copas o fuste, al ser aprovechados, arrastran a otros provocando un impacto mayor en el bosque
  • Aumentan el riesgo de accidentes cuando se corta un árbol (por el motivo anterior)
  • En bosques degradados puede existir una alta proliferación de lianas que compiten con la regeneración arbórea y con los árboles adultos

 

La forma de evaluar el grado de competencia de lianas en árboles es a través del uso de escalas cualitativas sencillas como se muestra en la figura 7.2.

 

Figura 7.2. forma sencilla de evaluar cobertura de lianas en árboles: 1) Árbol libre de lianas en fuste y copa; 2) Presencia de lianas que no afectan el crecimiento del árbol (en fuste sin estrangulamiento y/o menos de ⅓ de la copa cubierta por lianas) y 3) Presencia de lianas que afectan potencialmente el crecimiento del árbol (en fuste con estrangulamiento y/o más de ⅓ de la copa cubierta por lianas). Tomado de Delgado et al. (2018).

 

Como tratamiento para promover la restauración recomendamos que la corta de liana se realice de forma cuidadosa, analizando cada caso y decidiendo si cortar o no las lianas que compiten con árboles de interés. Existen metodologías sencillas para valorar la cobertura de lianas en árboles y el grado de competencia.

 

Plantaciones de enriquecimiento

 

Las plantaciones de enriquecimiento buscan incrementar el valor de los bosques mediante la siembra de especies de interés, utilizando plantas producidas en viveros, recolectadas en sitios del mismo bosque o de bosques cercanos. Este tratamiento tiene un alto potencial para la restauración de bosques degradados y para el mejoramiento de las condiciones de los bosques secundarios, sobre todo en aquellos que tienen baja regeneración de especies de interés y están inmersos en paisajes con poca disponibilidad de fuentes semilleras.

 

Es necesario realizar un inventario de las abundancias de las especies de interés. Dependiendo de esto y del potencial del paisaje cercano para proveer semilla, se puede considerar la posibilidad de esperar más tiempo para evaluar el éxito del proceso de lluvia de semillas, o de enriquecer el bosque plantando especies.

 

Dos tipos de especies son plantadas en bosques: heliófitas durables, demandantes de luz y de rápido crecimiento, y esciófitas, tolerantes a la sombra y de menor crecimiento.

 

En bosques secundarios el enriquecimiento puede hacerse en cualquier etapa de sucesión, aunque su uso es más recomendado en fases iniciales (I y II) por la alta disponibilidad de luz en el piso del bosque. En fases maduras (fases III y IV) es necesario abrir el dosel para la siembra de especies demandantes de luz, para esto se utilizan franjas de ancho considerable o claros grandes.

 

El alto costo de instalación y mantenimiento de las áreas plantadas son barreras importantes para la adopción de este tratamiento. Como principio general, para especies heliófitas, las áreas plantadas deben permanecer adecuadamente iluminadas hasta que los árboles alcancen un pleno desarrollo, lo cual pueda tardar años; también es necesario el control de especies pioneras de rápido crecimiento en áreas abiertas que compiten agresivamente con las especies plantadas (por ejemplo, helechos, lianas y enredaderas). Especies esciófitas pueden plantarse en claros o debajo del dosel del bosque, donde pueden crecer, pero más lentamente.

 

En el cuadro 7.3. se mencionan algunas de las modalidades de plantaciones de enriquecimiento que existen.

 

Cuadro 7.3. Modalidades para el enriquecimiento de los bosques mediante la plantación de especies de interés

 

Cómo conducir la dinámica de los bosques secundarios para mejorar su producción y conservación

 

La velocidad de la sucesión secundaria puede aumentar si hacemos un manejo intencionado y cuidadoso del bosque desde etapas tempranas después del abandono. El manejo puede ir dirigido a incrementar los valores de biodiversidad y de producción del bosque, dependiendo de los objetivos planteados.

 

¿Qué podemos hacer para que los bosques secundarios tengan más especies y/o brinden más y mejores servicios ecosistémicos, incluyendo las cantidades de madera?

 

En el cuadro 7.4. ofrecemos ejemplos de algunas de las medidas que podemos tomar para acelerar el proceso de sucesión y mejorar las características ecológicas y productivas del futuro bosque en condiciones de vida húmedas (muchas de ellas aplican también para el caso de zonas de vida secas).

 

Al manejar cualquier bosque debemos considerar los objetivos o aspiraciones de los propietarios y la fase de desarrollo en que se encuentra el bosque, por lo anterior planteamos unos posibles objetivos de producción y de conservación que los dueños de bosques podrían tener y las medidas para alcanzarlos.

 

Cuadro 7.4.  Medidas para acelerar el proceso de sucesión y mejorar las características ecológicas y productivas del futuro bosque en condiciones húmedas

Fuente: elaboración propia

Mantenimiento o mejora de la funcionalidad de los paisajes productivos

La biodiversidad del paisaje productivo, presente en los usos de suelo influenciados por humanos, es relevante por tres motivos principales:

 

  1. forma parte de la biodiversidad del paisaje, teniendo un valor propio o intrínseco. La Convención sobre Diversidad Biológica considera a la diversidad biológica agrícola como aquellos ecosistemas, animales, plantas y microorganismos relacionados con la alimentación y la agricultura (https://www.cbd.int).
  2. provee servicios ecosistémicos relevantes, proporciona alimentos y materias primas para producir bienes, apoya a la producción de los cultivos agrícolas a través de la descomposición de los desechos, el ciclo de nutrientes, la polinización, el control de plagas y enfermedades.
  3. apoya la conservación de la biodiversidad de los ecosistemas naturales fortaleciendo las interacciones ecológicas y proveyendo conectividad en el paisaje.

 

Quisiéramos analizar el tercer aspecto, destacando el papel de la vegetación plantada como estrategia para incrementar la conectividad del paisaje fragmentado. Utilizaremos para esto la siguiente definición de conectividad dada por Taylor et al. (1993): el grado en que el paisaje facilita o impide el movimiento de organismos entre parches con recursos.

 

Primero advertimos que el concepto de conectividad es específico para las diferentes especies que se desea conservar. Hay organismos muy móviles, como los jaguares y aves generalistas, que están adaptados para desplazarse a largas distancias, para ellos el movimiento por un paisaje hostil podría no ser tan limitante. En cambio, otros organismos son poco móviles, tienen desplazamientos a cortas distancias, por ejemplo, algunas aves del sotobosque conocidas como “gallinas de monte”, cuya capacidad para volar es limitada.

 

Los requerimientos en cobertura arbórea también son diferentes dependiendo de la especie, los monos por ejemplo requieren de una cobertura de árboles homogénea o continua, mientras otros animales podrían requerir árboles dispersos que le sirvan como especie de trampolín, o más que árboles podrían necesitar de una cobertura vegetal densa y baja por donde puedan desplazarse sin ser detectados.  En términos general, podríamos decir que aquellas especies dependientes de bosque se podrían beneficiar de paisajes agrícolas con alta densidad de árboles.

 

Promoción de conectividad en paisajes

 

Producto de la deforestación y la siembra de monocultivos, muchas interacciones ecológicas pueden perderse o verse seriamente reducidas limitando el movimiento de organismos. La siembra de vegetación podría restablecer tales interacciones, aumentando la distancia efectiva de dispersión de las especies entre hábitats naturales del paisaje.

 

Hay muchas formas o diseños en que podemos plantar vegetación en fincas y que pueden potencialmente apoyar el movimiento de organismos. Entre estas destacamos los siguientes:

 

  • Árboles aislados o dispersos al interior de las fincas (una forma común de hallarlos en potreros)
  • Líneas de árboles, hierbas y arbustos en linderos de fincas o separando secciones de la misma finca (cercas vivas)
  • Líneas de árboles, arbustos y hierbas a lo largo de cursos de agua (como bosques ribereños)
  • Cortinas rompevientos
  • Árboles plantados en sistemas agroforestales para dar sombra a los cultivos y/o la producción de madera
  • Árboles, hierbas y arbustos dispuestos en islas de vegetación o “trampolines ecológicos” que simulan condiciones naturales, como el caso de plantaciones forestales.

 

En buena teoría, entre mayor sea la diversidad de vegetación plantada, mayor la densidad o cobertura y más estratificado y complejo en altura sea el sistema, se tiene un mejor servicio en cuanto a provisión de recursos a la fauna y como refugio para descansar, alimentarse, reproducirse o movilizarse.

 

Selección de especies para favorecer la conectividad en paisajes

 

La selección de las especies a plantar con propósitos de favorecer la conectividad del paisaje es un aspecto importante que puede ser abordado desde el enfoque de ecología funcional. El concepto de ecología funcional y su aplicación al tema de restauración ya fue discutido en este manual, por lo que no la trataremos más aquí. Nos limitaremos a presentar a continuación algunos rasgos de árboles que favorecen la conectividad de organismos en el paisaje.

 

Ejercicios para la aplicación de conocimientos

Ejercicio 7.1.  Seleccionando especies para plantar en mi finca

 

Usted es un pequeño finquero que vive en el campo, su finca es de 10 hectáreas y está sembrada con café y rodeada de otras fincas con potreros, cafetales y caña de azúcar. Un punto en común es que todos los potreros tienen pequeños parches de bosque que los ganaderos mantienen para que sus vacas descansen en verano. Una quebrada atraviesa la finca con agua que viene de una montaña cercana, donde se encuentran los grandes bosques de la zona. La propiedad es plana en su mayoría, sin embargo, hay una pequeña loma de suelo inestable desde donde se observa un lindo paisaje.

 

Su propiedad tiene árboles maderables que su papá sembró hace treinta años, cuando era pequeño, piensa que ya es tiempo de aprovecharlos, pero también, que es necesario, después de la cosecha sembrar más árboles, ha calculado que con lo que recibirá por la madera, podrá hacer además otras inversiones en la finca que son necesarios y hasta ahora no ha podido hacer por falta de dinero, usted está agradecido con su padre por haber sembrado esos árboles hace tanto tiempo.

 

Toda su familia vive en la ciudad y viene a visitarlo al menos tres veces al año, sus nietos disfrutan del campo y uno de ellos es amante de la naturaleza y aficionado a la vida silvestre, siempre que viene, se pasea por toda la finca con sus binoculares.

 

Ante el dilema de qué plantar, usted piensa en su familia y en la comunidad en la que vive. Se pregunta cómo le gustaría que fuera la finca en el futuro y qué tipos de servicios quiere para su familia y la comunidad.

 

Una tarde fresca se sienta en el corredor de su casa, va a decidir qué especies plantará, toma un papel, un lápiz y traza con las siguientes preguntas en su mente porqué cree que es la información clave pare tomar la decisión:

 

  1. ¿Qué servicios y/o bienes quiero que brinde mi finca?
  2. ¿Quién disfrutará de estos árboles, el paisaje y todos los beneficios que traen con ellos?
  3. ¿Qué características o rasgos debe tener la o las especies que debería sembrar para obtener el o los servicios en los que ha pensado como prioridad?
  4. ¿Qué especies conozco que tienen estos rasgos?

 

Ejercicio 7.2.   Planificando la siembra de una plantación forestal mixta para la restauración de la biodiversidad y servicios ecosistémicos

 

Usted quiere destinar un área de su finca para conservación y ha decidido hacerlo en una zona desprovista de vegetación que fue pastoreada por muchos años. Su deseo es restablecer pronto la cobertura de árboles en el sitio y una de las opciones que tiene es sembrar una plantación forestal. Usted pidió ayuda a un amigo que es ingeniero forestal para desarrollar su plan, él le indicó sobre algunas decisiones de manejo que podría enfrentar, si decide establecer la plantación, debe responder a una serie de preguntas que su amigo le dejó.

 

 

Ejercicio 7.3. Restauración de un bosque secundario

A usted le han dado la tarea de apoyar en el proceso de restauración de un área agrícola o pecuaria activa, que conoce bien y que le gustaría ser parte de un proceso de modo que, en un tiempo relativamente corto, digamos 15-20 años, contenga un bosque secundario en III fase de sucesión con dominancia de especies nativas de la zona.  Considerando lo que hemos presentado sobre la ecología de bosques secundarios por favor conteste lo siguiente: