Bosques naturales en paisajes y sus características

Definición de tipos de bosque natural según la legislación costarricense1

 

Bosque: Terreno que presenta conjuntamente los siguientes elementos 1.- Ecosistema nativo o autóctono, intervenido o no, regenerado por sucesión natural u otras técnicas forestales, que ocupe una superficie de dos o más hectáreas, 2.- La presencia de árboles maduros de diferentes edades, especies y porte variado, con uno o más doseles que cubran más del setenta por ciento (70%) de esa superficie; 3.- La existencia de más de sesenta árboles por hectárea de quince o más centímetros de diámetro medido a la altura del pecho (DAP) (artículo 3, inciso e), de la Ley Forestal Nº 7575 e Inciso b) artículo 2, Reglamento a la Ley Forestal N° 7575, Decreto Ejecutivo N° Nº 25721-MINAE).

 

Ecosistema boscoso: Composición de plantas y animales diversos, mayores y menores, que interaccionan: nacen, crecen, se reproducen y mueren, dependen unos de otros a lo largo de su vida. Después de miles de años, esta composición ha alcanzado un equilibrio que, de no ser interrumpido, se mantendrá indefinidamente y sufrirá transformaciones muy lentamente.   según Ley Forestal 7575, artículo 3 inciso c).

 

Bosques anegados: Ecosistema que además de cumplir con la definición del inciso e) está sometido a un régimen hídrico alto, pasa un período de 4 o más meses inundado y presenta especies arbóreas típicas de ecosistemas de humedal Decreto Nº 36786-MINAET, 12 de agosto del 2011, publicado en La Gaceta No. 217 del 11 de noviembre del 2011.

 

Bosque Secundario: Tierra con vegetación leñosa de carácter sucesional secundario, que se desarrolla una vez que la vegetación original ha sido eliminada por actividades humanas y/o fenómenos naturales, con una superficie mínima de 0.5 hectáreas. Se incluyen también aquellas tierras desprovistas de vegetación leñosa, que voluntariamente se registren ante la Administración Forestal del Estado (AFE) con el fin de promover el proceso de sucesión natural, y las tierras de bosque secundario inmediatamente después de aprovechadas bajo el sistema de cortas de regeneración, según lo establecido en los correspondientes Estándares de Sostenibilidad para el Manejo de Bosques Secundarios. (Decreto Ejecutivo Nº 39952-MINAE del 9 de noviembre de 2016).

 

Manglares: Ecosistema dominado por grupos de especies vegetales pan tropicales y típicamente arbóreas, arbustivas y vegetación asociada, las cuales cuentan con adaptaciones morfológicas, fisiológicas y reproductivas que permiten colonizar áreas sujetas al intercambio de mareas. El paisaje general está dominado por la presencia de bosques de diferentes especies de mangle, esteros y canales. Las concentraciones de salinidad varían según la estación climática y al aporte de aguas continentales, encontrándose valores de concentración de sales desde muy bajos hasta muy altos (Decreto Ejecutivo Nº 32633, Reglamento a la Ley de Vida Silvestre Nº 7317).

 

1 La ley forestal en Costa Rica no tiene una definición para bosque primario ni para bosque degradado

Los bosques secundarios

Existen muchas definiciones de bosque secundario y, hasta cierto punto, hay ambigüedad y confusión en su terminología. Una mayoría, sin embargo, indica que es vegetación que “rebrota/regenera” de forma natural luego de que un área es desprovista de su vegetación original y posteriormente es abandonada o dejada intencionalmente en descanso.

 

Las diferencias en los términos surgen básicamente al considerar el origen de la perturbación (natural o antrópica) o la intensidad de la misma. Para algunos autores, un bosque secundario surge sólo como consecuencia de impactos humanos directos, mientras otros consideran que su origen puede ser por perturbaciones naturales y/o humanas al bosque original. Otro de los aspectos que más se discute en las publicaciones es sobre cuánta perturbación es necesaria para convertir un bosque en secundario, esto en términos de la superficie de área impactada o del porcentaje de remoción de cobertura arbórea. Muchos autores se refieren a bosques secundarios como vegetación que crece sobre tierras que fueron drástica o sustancialmente desprovistas del bosque original (desde una remoción total de su cobertura hasta al menos un 90%), mientras que para otros todo bosque perturbado es secundario, independientemente de la intensidad de perturbación.

 

La definición de bosque secundario, que tomaremos para propósitos de este manual, es la siguiente: vegetación leñosa que se desarrolla a través del proceso de sucesión secundaria en tierras que son abandonadas o dejadas en descanso para agricultura migratoria o para restauración, después que su vegetación original fue drásticamente dañada o destruida por la actividad humana (Finegan 1992, Finegan y Nasi 2004) o por perturbaciones naturales a gran escala, como la actividad ciclónica, deslizamientos o incendios (Chazdon et al 2009, Chokkalingam y De Jong 2001). La sucesión secundaria, es considerada una estrategia de restauración pasiva en la medida que los procesos que lo forman son naturales y pueden desarrollarse sin intervención humana.

 

Los bosques secundarios son llamados también bosques nuevos, y, aunque es difícil estimar con precisión su cobertura, se considera que dominan muchos de los paisajes tropicales actuales, recibiendo cada vez más atención por su papel para conservar biodiversidad y suministrar servicios ecosistémicos como el caso de productos maderables y no maderables. En la siguiente sección profundizaremos más sobre la ecología de los bosques secundarios.

Los bosques primarios

Son bosques muy maduros, no perturbados drásticamente durante muchísimo tiempo. En un paisaje pueden considerarse los bosques más antiguos. Entre sus características ecológicas están:

 

  • El tamaño de los árboles: en bosques primarios existen claras diferencias entre árboles en cuanto a su tamaño. Hay árboles pequeños, medianos y árboles muy grandes que son difíciles de observar en bosque secundarios jóvenes.
  • El ambiente en el piso del bosque: en zonas de vida húmedas, la parte baja del bosque, conocida como sotobosque, es relativamente abierta, con poca densidad de vegetación y poca entrada de luz.
  • Elementos propios de biodiversidad: en los bosques primarios existen ciertos elementos de la biodiversidad que son poco frecuentes en bosques secundarios jóvenes, como es el caso de árboles y lianas grandes, palmas arborescentes y cantidades importantes de madera muerta en el suelo.
  • La composición de especies dominantes: las especies que dominan los bosques primarios son las esciófitas, tolerantes a la sombra. Árboles grandes de estas especies dominan el dosel y también se hallan en otros estratos, como la parte media y baja del bosque, este es un indicador claro de un estado de alta madurez. Ejemplo de especies esciófitas que son frecuentes en bosques primarios son: el pilón (Hieronyma alchorneoides), caobilla (Carapa guianensis), yema de huevo (Chimarrhis parviflora), iras, aguacatillos (Beilschmiedia costaricensis, Ocotea spp), géneros de la familia Chrysobalanaceae (Pouteria spp, Maranthes spp, Couepia, spp, Licania spp), cocoras (Guarea spp).
  • Especies maderables: en bosques primarios son frecuentes especies de maderas duras de alto valor en el mercado, muchas de ellas esciófitas, como las mencionadas anteriormente.

 

Se tiene la idea de que un bosque primario es un ecosistema “virgen o intacto”, lo cual no es correcto. Los bosques primarios pueden tener los siguientes orígenes o trayectorias de formación:

 

  • Pueden formarse y desarrollarse hasta un estado maduro sin que nunca hayan sido perturbados de forma drástica, ya sea por eventos naturales o por actividad humana.
  • Pueden originarse también a través del proceso de sucesión secundaria, es decir que en tiempos pasados se desarrollaron en tierras desprovistas de vegetación y a través de la sucesión secundaria alcanzaron un estado de madurez tal que adquirieron características propias que los diferencian de los bosques secundarios jóvenes.

 

Bosques primarios de la Cordillera de Talamanca: robledales de altura dominados por roble blanco (Quercus bumelioides y encino  (Quercus costaricensis)

 

Un punto de discusión que existe, y que no compartimos, es considerar un bosque primario aprovechado o intervenido como secundario. Ambos ecosistemas son bastante diferentes, la extracción de madera en el bosque primario, a baja intensidad, deja un mosaico de áreas de claros y de áreas no perturbadas, y no las extensas áreas abiertas necesarias para que se desarrolle un bosque secundario. Si el aprovechamiento del bosque primario se hace de forma cuidadosa y se extraen pocos árboles por ha (por ejemplo 1-8 árboles grandes) no se transformará en un bosque secundario según lo hemos definido aquí.

Los bosques degradados

Un bosque degradado es aquel que ha visto modificada drásticamente -o perdido- sus atributos de estructura y composición a tal punto que sus procesos ecológicos y servicios ecosistémicos se encuentran muy reducidos, provocando afectaciones a nivel social, cultural y ecológico (Putz y Redford, 2010). A diferencia de un bosque secundario, la cobertura de un bosque degradado no llega a eliminarse o afectarse a tal punto que la sucesión ecológica en áreas amplias toma lugar.

 

La degradación provoca un cambio importante en el ecosistema original, por ejemplo en un bosque primario muy poco intervenido, y ocurre por múltiples causas, principalmente por actividades humanas. Entre las más frecuentes están los incendios forestales, la sobreexplotación de madera, la invasión de especies exóticas que produce los denominados “nuevos ecosistemas” y la caza excesiva que da origen a los “bosques vacíos”.

 

Un bosque primario o secundario puede ser degradado. Por ejemplo, la sobreexplotación de madera o los incendios frecuentes pueden convertir a un bosque primario o secundario en un ecosistema degradado y, si la reducción en cobertura de árboles es muy alta, un bosque primario degradado puede dar paso a un bosque secundario. Para saber si un bosque es degradado se utilizan parámetros generales como densidad y tamaños de árboles, cobertura de copas y composición de especies, entre otras.

 

Un caso típico de bosque degradado son los bosques sobreexplotados. En estos la extracción de madera se ha realizado sin la aplicación de los principios de aprovechamiento de impacto reducido, por lo que lo cosechado supera la capacidad natural de crecimiento del bosque. Además, estos bosques son descremados, es decir, se cosechó de forma intensiva las especies de mayor valor. La falta de planificación de la cosecha, el empleo inapropiado de maquinaria, la mala selección de la época de cosecha, el mal cálculo de la intensidad y frecuencia de cosecha y la pobre o inexistente supervisión y control del aprovechamiento son causas frecuentes de degradación de bosques.