Biodiversidad, definición e importancia

Antecedentes del concepto de biodiversidad

El término biodiversidad nació a mediados de los años 80s y proviene de la contracción inglesa biological diversity. Antes que fuera adoptado como tal, lo que se acostumbraba era utilizar los términos diversidad biológica o riqueza biológica, que básicamente se referían al número o variedad de especies en una comunidad de organismos.

 

En 1990 el científico estadounidense Reed Noss publicó un artículo que revolucionó la forma en que se entendía y estudiaba la biodiversidad hasta ese momento, el título del artículo en español es: Indicadores para el monitoreo de la biodiversidad: un enfoque jerárquico (Noss 1990).

 

Noss ppropuso que el estudio de la biodiversidad se enfocara en tres componentes: 1) estructura, 2) composición y diversidad y 3) función; y cada una de ellas dentro de las siguientes escalas: 1) genes, 2) poblaciones de especies, 3) comunidades o ecosistemas y 4) paisajes.

 

Fuente: Noss (1990)

 

Esto nos sacó del enfoque tradicional de análisis de la biodiversidad (especies y sus poblaciones) y nos llevó a niveles poco considerados hasta ese momento (genes, ecosistemas y paisajes). A partir de entonces se desarrollaron y enriquecieron nuevas formas de entender y gestionar la biodiversidad. La ecología de paisaje, por ejemplo, empezó su auge hacia mediados de los años 90s y con ella la gestión de los recursos naturales, incluyendo la biodiversidad, a escalas geográficas amplias, como los corredores biológicos y los bosques modelo.

 

Otro importante aporte del trabajo de Noss fue que alertó sobre una nueva perspectiva de la biodiversidad, no tan reconocida hasta ese momento por la gente. Además del enfoque tradicional que consiste en el inventario de especies y sus poblaciones en ecosistemas y paisajes (y que se denomina biodiversidad taxonómica), Noss introdujo dentro del concepto de biodiversidad a la variedad de papeles o funciones que cumplen las especies y las formas en que ellas aportan a los procesos ecológicos (por ejemplo la polinización, la diseminación de semillas, la depredación, la herbivoría, la descomposición, la fotosíntesis, etc.) haciendo que los ecosistemas y paisajes sean funcionales o sostenibles y brinden servicios ecosistémicos.

Este enfoque, denominado biodiversidad funcional, permite entender cómo la biodiversidad aporta al bienestar humano a través de su influencia en la provisión de servicios ecosistémicos y cómo el humano impacta la biodiversidad y, por consiguiente, a los servicios ecosistémicos.

Definiciones

Población: individuos que pertenecen a la misma especie.

Especie: individuos (seres humanos, animales, plantas) que tienen características semejantes o en común y son capaces de reproducirse entre sí, creando descendencia fértil, por tanto, proceden de antecesores comunes.

Comunidad: conjunto de poblaciones de especies.

Ecosistema: es un área relativamente homogénea donde las comunidades interactúan con el ambiente físico (materia y energía).

Paisaje: área extensa y definida donde un grupo de ecosistemas locales se repiten de forma similar.

Hábitat: el ecosistema donde las especies viven, o las condiciones dentro del ecosistema.

Nicho: es el conjunto de los requerimientos y tolerancias específicas de los organismos.

Tomado de Begon et al. (2006) y Forman (2015)

Definición de biodiversidad

La Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) define biodiversidad como “la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otros, ecosistemas terrestres, marinos y otros ecosistemas acuáticos, y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad en cada especie, entre especies y de los ecosistemas” (CDB 1992).

 

Actualmente, la biodiversidad representa un concepto integral que considera los siguientes elementos:

 

  • Variedad de especies
  • Variedad de los genes que las especies contienen
  • Variedad de las comunidades o ecosistemas que las especies forman
  • Variedad estructural: organización física de una comunidad (la disposición de los elementos en el espacio horizontal o vertical, por ejemplo, el número de árboles, la distribución de árboles en un área, el número de estratos en altura de la vegetación)
  • Variedad funcional: que refiere a las funciones o papeles que tienen las especies y como ellas aportan a los procesos ecológicos de los ecosistemas, como la dispersión de semillas, la polinización, la producción de biomasa y el ciclaje de nutrientes, entre otros.

 

Los Servicios ecosistémios

Los servicios ecosistémicos (SE) se definen como aquellos beneficios que las personas obtienen de los ecosistemas y que apoyan, directa o indirectamente, su supervivencia y calidad de vida. La Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (EEM) dividió los SE en cuatro categorías (EEM 2005):

Servicios de aprovisionamiento, o el suministro de bienes con beneficio directo para las personas y, a menudo, con un claro valor monetario, tal como la madera de los bosques, las plantas medicinales y los peces de los océanos, ríos y lagos.

Servicios de regulación, que representan las diversas funciones de los ecosistemas. Incluyen la regulación del clima mediante el almacenamiento y captura de carbono y el control de la precipitación local, la eliminación de los contaminantes filtrando el aire y el agua, la protección frente a desastres tales como los deslizamientos de tierra y las tormentas costeras, entre otros.

Servicios culturales, muchos de ellos son intangibles, como el valor espiritual ligado a ecosistemas concretos, como los bosques sagrados y la belleza estética de paisajes o formaciones costeras que atraen a los turistas.

Servicios de apoyo, que son esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas y, por tanto, indirectamente responsables del resto de los servicios. Unos ejemplos son la formación de suelo, la polinización y los procesos de crecimiento de las plantas.

La biodiversidad funcional, el motor de los servicios ecosistémicos

La biodiversidad taxonómica brinda información importante para la conservación de las especies y los ecosistemas. Por ejemplo, a partir de datos de la abundancia de las especies se puede evaluar su estado de amenaza y, a partir de ello, tomar acciones en favor de su conservación; o podemos identificar y proteger ecosistemas diversos mediante el conocimiento de la identidad de las especies que contienen. No obstante, es la biodiversidad funcional la que permite gestionar los ecosistemas para que sean sostenibles y puedan brindar servicios ecosistémicos en cantidad y calidad suficiente.

 

La biodiversidad funcional se basa en la evaluación de los rasgos de las especies. Un rasgo funcional es cualquier característica de una especie que influye fuertemente en el funcionamiento de un ecosistema y en su respuesta a impactos humanos. Los rasgos funcionales son indicativos de la función de las especies, de su desempeño, comportamiento y rendimiento, de sus requerimientos ambientales para sobrevivir y sus respuestas a perturbaciones. Los rasgos pueden ser de tipo morfológico, fisiológico, fenológico y, en el caso de fauna, también conductual, como el caso de las aves y el tipo de alimentación: frugívora, granívora, insectívora, nectarívora, o las preferencias de hábitat: aves de dosel o aves de sotobosque.

 

Este aspecto de la biodiversidad es estudiado por una disciplina llamada ecología funcional que ha tenido mucho auge durante las últimas décadas.

 

La ecología funcional plantea la medición de rasgos funcionales en organismos, plantas y fauna, existiendo una lista amplia de rasgos con indicaciones de cómo medirlos (protocolos sencillos) y qué es exactamente lo que indican, es decir, a qué proceso ecológico o función del ecosistema aportan.

 

Para dar un ejemplo imaginemos una especie de árbol totalmente desconocida para nosotros. Al observarla nos surge la pregunta sobre los aportes de esta especie al funcionamiento de un ecosistema, de las condiciones donde mejor se desarrolla o de sus respuestas ante perturbaciones, como puede el paso de un huracán.

 

Estas inquietudes son muy difíciles de aclarar, a menos que se hagan estudios profundos sobre la ecología de la especie de árbol en mención. Sin embargo, podemos aproximarnos a responderlas mediante el enfoque de ecología funcional.

 

En el caso de árboles existen rasgos sencillos de medir que son indicativos de su ecología y aporte a procesos y servicios ecosistémicos. En el cuadro 7.1. se muestran siete rasgos funcionales simples de medir u observar en árboles: i) densidad de madera, ii) capacidad de fijación de nitrógeno atmosférico, iii) deciduosidad, iv) altura máxima, v) tamaño de fruto, vi) tamaño y densidad de la copa y vii) producción de néctar y polen, con sus respectivas descripciones e indicativos a servicios ecosistémicos. Son solo un ejemplo de la variedad de rasgos funcionales que podemos identificar en vegetación y llevar a nuestras fincas como apoyo a la restauración.

Definiciones

Biodiversidad funcional: es el grado de diferencias de rasgos funcionales entre y dentro de las especies (Mason y de Bello 2013).

Procesos ecosistémicos: Las interacciones entre elementos bióticos y abióticos de los ecosistemas que promueven una función del ecosistema, como puede ser la fotosíntesis, la polinización, la descomposición de materia orgánica por microorganismos, la dispersión de semillas y la absorción de nutrientes (Wallace 2007)

Función del ecosistema: Una característica intrínseca o propia del ecosistema relacionada con un conjunto de procesos y mediante las cuales un ecosistema mantiene su integridad y es sostenible en el tiempo. Ejemplos de funciones del ecosistema incluyen la productividad primaria (cantidad de tejidos de planta producidos en un área, y que normalmente se mide como biomasa), las cadenas alimenticias y los ciclos biogeoquímicos, como el ciclo del carbono (EEM 2005, Forman 1995)

Beneficios de la naturaleza para la gente: este término, acuñado por La Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés) se utiliza para abarcar una amplia variedad de beneficios “o regalos” que la naturaleza hace a la gente, más allá de la definición de los servicios ecosistémicos de EEM (2005), y que le permite alcanzar una buena calidad de vida. Por ejemplo, una buena filtración de agua por la vegetación y los suelos de las cuencas hidrográficas contribuye a la calidad de vida de lo pobladores debido a la mejora en la salud o por la reducción de los costos del tratamiento del agua (https://ipbes.net/)

Cuadro 7.1.  Rasgos funcionales de fácil determinación en árboles