Restauración de Bosques

En el presente manual estamos dando particular énfasis a la restauración o esfuerzos relacionados dirigidos a los ecosistemas dominados por árboles, particularmente en tierra firme.   Esto por cuanto muchos esfuerzos de restauración que implican un fuerte involucramiento de muy diversos actores sociales están relacionados con los árboles o con la cobertura forestal.

 

Curiosamente, muchos de los esfuerzos que la sociedad reconoce como de restauración están relacionados con la siembra de árboles, lo cual ha llevado incluso a percepciones erróneas, pues no toda siembra de árboles constituye una forma eficaz ni eficiente de restauración, ni siquiera de reforestación.  Es importante crear conciencia sobre esto, pues cada año se desperdician muchísimos recursos en actividades de siembra de árboles que carecen de una planificación adecuada y de bases técnicas.

 

Son errores comunes, en las actividades de siembra de árboles sin adecuada orientación técnica:

 

  • No hay una definición clara de los objetivos de la siembra, cuáles son los productos o servicios esperados de los árboles y qué características deben tener.
  • No hay un análisis del entorno biofísico (altitud, clima, zona ecológica) del área a ser sembrada, determinante de las especies adecuadas para el mismo.
  • No hay una definición de las características deseadas del material genético a sembrar, ni tampoco un análisis de la disponibilidad del material adecuado.
  • No hay un análisis de las condiciones del suelo y de la eventual necesidad de actividades de labranza, enmiendas o fertilización.
  • No hay un análisis del tipo de plantación más adecuado y eventuales arreglos de especies en función de los objetivos de la actividad.
  • No hay consideración de rasgos funcionales o gremios ecológicos de las especies utilizadas.
  • No hay claridad en las condiciones de tenencia o restricciones legales o prácticas sobre el área cultivada.
  • No están claras las responsabilidades, costos, fuentes de recursos, ni planificación de las actividades de mantenimiento y manejo en el corto, mediano y largo plazo, que garanticen la viabilidad de la plantación.
  • Y cuando se trata de plantaciones que tienen un fin comercial, con frecuencia se carece de un plan de negocios en procura de la rentabilidad de la actividad.

 

Uno de los retos de la restauración de bosques, en particular entendida como un proceso participativo, es la multitud de percepciones que diversas personas tienen sobre lo que es un bosque.  No es un tema tan sencillo como podría pensarse.

 

Según la FAO, en su Informe del Estado de los Recursos Forestales 2015, la definición de Bosque es:

 

“Tierras que se extienden por más de 0,5 hectáreas dotadas de árboles de una altura superior a 5 metros y una cubierta de dosel superior al 10 por ciento, o de árboles capaces de alcanzar esta altura in situ. No incluye la tierra sometida a un uso predominantemente agrícola o urbano.”

 

La anterior definición se ajusta a muchos tipos de vegetación, que para algunas personas merecerían llamarse bosques y para otras personas no, pero eso dependerá mucho del origen geográfico de la persona, su experiencia de vida y la formación de las personas en temas biológicos.

 

En el marco de nuestra discusión sobre la restauración, resulta de particular interés diferenciar un bosque natural, aquel que se ha formado a partir ante todo de procesos naturales, ya sea sin intervención humana o con mínima intervención humana, de otros tipos de bosque.

 

Hay una tendencia en muchas personas vinculadas a temas forestales en Costa Rica de usar la palabra bosque para referirse solo al bosque natural, y usar la palabra plantación para referirse a coberturas dominadas por árboles que fueron sembrados por personas.  Esa tendencia sin embargo no es la forma de pensar de todas las personas en Costa Rica, menos aún en otros países.

 

En muchas regiones del mundo y en muchos espacios académicos se les llama bosques plantados o bosques cultivados a aquellos cuyos árboles fueron sembrados por personas.  Otros prefieren llamarle a ese tipo de sitios plantación forestal, aunque para otros ese concepto se refiere exclusivamente a los árboles plantados con el fin de producir madera.  Podemos afirmar, sin embargo, que un bosque plantado o una plantación forestal, pueden tener diversidad de objetivos, tales como producción de madera, producción de leña, embellecimiento del paisaje, captura de carbono, entre otros.

 

Como discutimos en la sección de Restauración de paisajes, las plantaciones forestales pueden contribuir a los procesos de restauración de diversas formas, aunque no se trate de bosques naturales.

 

Cuando determinado grupo de personas se plantea la meta de realizar restauración de bosques es muy importante que tenga claro qué es exactamente lo que desea restaurar, cuáles son sus objetivos y productos esperados.  En muchos casos, la definición de los objetivos y productos esperados debe de preceder la definición de lo que se quiere restaurar, y puede de hecho ser más práctico definir las intervenciones en función de los objetivos, que de un concepto particular de ecosistema.

 

Cuando nuestro afán es realizar una restauración ecológica clásica, probablemente queremos reconstruir un bosque natural.  Los métodos para tal reconstrucción se discuten en la sección sobre restauración de bosques y cobertura forestal, donde se hace énfasis en la sucesión secundaria ya sea asistida o no asistida, como la forma de mayor efectividad costo-desempeño para ese enfoque de restauración.