Gestión de la biodiversidad en Costa Rica

El Marco de Política Pública para la conservación, el uso sostenible y la distribución equitativa de los beneficios de la biodiversidad de Costa Rica está constituido por la Política Nacional de Biodiversidad 2015-2030 (PNB) y la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2016-2025 (ENB2), que es el principal instrumento de implementación de la PNB 2015-2030.

 

La Política Pública se considera un “curso o línea de acción definida para orientar o alcanzar un fin, que se expresa en directrices, lineamientos, objetivos estratégicos y acciones sobre un tema y la atención o transformación de un problema de interés público. Explicitan la voluntad política traducida en decisiones y apoyo en recursos humanos, técnicos, tecnológicos y financieros y se sustenta en los mandatos, acuerdos o compromisos nacionales e internacionales”.

 

La legislación costarricense define biodiversidad de la siguiente forma: “variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, ya sea que se encuentren en ecosistemas terrestres, aéreos, marinos, acuáticos o en otros complejos ecológicos. Comprende la diversidad dentro de cada especie, así como entre las especies y los ecosistemas de los que forma parte. Para Costa Rica, el término biodiversidad incluye los elementos intangibles, como son: el conocimiento, la innovación y la práctica tradicional, individual o colectiva, con valor real o potencial asociado a recursos bioquímicos y genéticos, protegidos o no por los sistemas de propiedad intelectual o sistemas sui generis de registro” (Ley de Biodiversidad 7788).

 

El sujeto de la PNB y ENB2 es la biodiversidad en todas sus manifestaciones (ecosistemas, especies, variabilidad genética y elementos intangibles). La ley reconoce que la biodiversidad es la base del sustento de la vida misma y de ella depende el ser humano para su supervivencia, al ser la fuente de servicios ecosistémicos tal como la regulación del ciclo hidrológico, la fertilidad y salud de los suelos y la regulación micro climática; adicionalmente, muchas actividades económicas como el turismo, pesca, acuicultura, agricultura, silvicultura, entre otros dependen de la biodiversidad.

 

Como consecuencia de la degradación y pérdida de biodiversidad el país reconoce los siguientes efectos negativos:

 

  • Pérdida de servicios directos como el agua (tanto en cantidad como calidad), que puede repercutir en la salud humana y en los sectores agrícola, energético, turístico e industrial; a partir de la reducción o desviación de caudales de ríos o por el deterioro de ecosistemas en las zonas de captación hídrica.
  • Disminución de ingresos para el sector forestal como consecuencia de la pérdida de cobertura forestal, causada por incendios forestales, deforestación o por extracción ilícita de especies preciosas.
  • Pérdida de la agro-biodiversidad, incluyendo a polinizadores y poblaciones de parientes silvestres de cultivos importantes para el ser humano, como lo es el frijol, que se pierde por factores de comercio ya que solo se compra frijol rojo y negro.
  • Menor productividad agrícola por pérdida y degradación de suelo debido a malas prácticas agrícolas, aumento de plagas por la eliminación de sus depredadores u organismos benéficos (control biológico) y aumento de patógenos por el uso de monocultivos en áreas extensas.
  • Disminución de la pesquería por sobreexplotación y por efectos de especies exóticas invasoras, como el Pez León.
  • Efectos directos en la salud humana por contaminación y deterioro de humedales que aumentan las enfermedades gastrointestinales y las poblaciones de mosquitos vectores de enfermedades.
  • El deterioro de ecosistemas como playas, ríos, y bosques (dentro de ASP y fuera de ellas) que actualmente son atractivos turísticos, puede repercutir en dicho sector y reducir una de las principales fuentes de ingreso del país.
  • Erosión, deslizamiento y colmatación de ríos y humedales.
  • Pérdida de conocimiento asociado al bienestar de las comunidades, incluyendo soberanía alimentaria, conservación de bosques y usos medicinales ancestrales y artesanales.
  • Pérdida de reservorios y sumideros de carbono.
  • Exacerbación de efectos atribuidos al cambio climático al perder los ecosistemas la capacidad de amortiguar condiciones extremas, como el caso del aumento de deslizamientos e inundaciones provocados por la pérdida de la cobertura de bosque.