Iniciativas internacionales como marco de la restauración en el ámbito nacional

Una serie de medidas para proteger el planeta y garantizar el bienestar global de las personas han sido propuestas para su aplicación universal. Las medidas son planteadas por organizaciones o plataformas de carácter internacional en la forma de convenciones internacionales y van dirigidas a mitigar la pérdida de biodiversidad, eliminar la pobreza y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo. Costa Rica es signatario de muchas de estas convenciones que enfrentan los principales problemas ambientales del planeta, entre las principales están:

 

  • La Agenda 2030: los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fueron redactados por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) a través de un proceso de negociación que involucró a los 193 Estados Miembros de la ONU y también a la sociedad civil y otras partes interesadas. En total son 17 ODS y 169 metas a alcanzar para el año 2030, lo que se conoce como “La Agenda 2030”.

 

La Agenda implica un compromiso común y universal, no obstante, los Estados tienen soberanía plena sobre su riqueza, recursos y actividad económica, y cada uno fija sus propias metas nacionales, apegándose a los ODS.

 

Los ODS abarcan diferentes facetas del desarrollo social, la protección medioambiental y el crecimiento económico, siendo las principales:

 

  • La erradicación de la pobreza y el hambre garantizando una vida sana.
  • Universalizar el acceso a servicios básicos, como agua, el saneamiento y la energía sostenible.
  • Apoyar la generación de oportunidades de desarrollo a través de la educación inclusiva y el trabajo digno.
  • Fomentar la innovación e infraestructuras resilientes creando comunidades y ciudades capaces de producir y consumir de forma sostenible.
  • Reducir las desigualdades en el mundo, especialmente las de género.
  • Cuidar el medio ambiente combatiendo el cambio climático y protegiendo los océanos y ecosistemas terrestres.
  • Promover la colaboración para crear un ambiente de paz y desarrollo sostenible.

 

El ODS 15 se enfoca explícitamente en promover la restauración y el uso sostenido de los ecosistemas terrestres, incluyendo los bosques naturales, combatir la desertificación, detener y revertir la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad (https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/).

 

  • El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) es considerado el primer acuerdo global para abordar todos los aspectos de la diversidad biológica y el primero en reconocer que su conservación es “una preocupación común de la humanidad” y una parte integral del desarrollo humano. Este tratado internacional, jurídicamente vinculante, fue firmado por los Gobiernos en 1992 y tiene como órgano rector a la Conferencia de las Partes (COP), que es la autoridad suprema de todos los Gobiernos (o Partes) que han ratificado el tratado. La COP se reúne cada dos años para examinar el progreso, fijar prioridades y adoptar planes de trabajo.

 

El CDB tiene tres objetivos principales: 1) la conservación de la diversidad biológica, 2) la utilización sostenible de sus componentes y 3) la participación justa y equitativa en los beneficios que se derivan de la utilización de los recursos genéticos.

 

El CDB adoptará un marco de biodiversidad global posterior al 2020 que será construido mediante un proceso integral y participativo y que se espera permita avanzar hacia la Visión 2050 denominada “Vivir en armonía con la naturaleza” (https://www.cbd.int/cop/).

 

  • El Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020, propuesto por PNUMA y aprobado en 2010, se compone de una visión compartida, una misión, objetivos estratégicos y 20 metas ambiciosas pero alcanzables, conocidas como las Metas de Aichi. Es un marco flexible de acción para el establecimiento de objetivos nacionales y regionales para el 2010-2020 que aplican los Estados Miembros de la ONU para proteger la biodiversidad y mejorar los beneficios que las personas obtienen de ella.

 

Promueve la aplicación coherente y eficaz de los tres objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Los Gobiernos se comprometieron a establecer metas nacionales que apoyen las Metas de Aichi, para esto deben elaborar e implementar una estrategia y plan de acción nacional en materia de diversidad biológica (EPANB)

 

Las 20 Metas de Aichi está organizadas en cinco objetivos estratégicos:

 

  1. Abordar las causas subyacentes de la pérdida de diversidad biológica mediante la incorporación de la diversidad biológica en todos los ámbitos gubernamentales y de la sociedad
  2. Reducir las presiones directas sobre la biodiversidad y promover el uso sostenible de la misma.
  3. Mejorar la situación de la biodiversidad salvaguardando las especies, los ecosistemas y la diversidad genética.
  4. Mejorar los beneficios para todos de la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas.
  5. Mejorar la aplicación de las medidas empleando la planificación participativa, la gestión del conocimiento y la capacitación.

(https://www.cbd.int/doc/strategic-plan/2011-2020/Aichi-Targets-ES.pdf), (https://www.cbd.int/undb/media/factsheets/undb-factsheet-sp-es.pdf)

 

  • La Plataforma Intergubernamental de Ciencia-Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES por sus siglas en inglés) es un organismo intergubernamental independiente formado en el 2012 y cuya secretaría está ubicada en Bonn, Alemania. Se encarga de evaluar el estado de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos que proporciona a la sociedad. Pretende fortalecer la interfaz ciencia-política para apoyar la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad mediante el aporte de evidencia científica que apoye la toma de decisiones (https://ipbes.net/). Algunos de los objetivos del programa de trabajo IPBES 2030 son los siguientes:

 

  1. Evaluar el estado del conocimiento sobre la biodiversidad y las contribuciones de la naturaleza a las personas, en apoyo del desarrollo sostenible.
  2. Crear capacidades para fortalecer la interfaz ciencia-política, mejorando el conocimiento y las habilidades de instituciones e individuos para permitir y facilitar la participación de la gente en los beneficios que brinda la naturaleza.
  3. Fortalecer las bases del conocimiento, promoviendo la generación de conocimiento nuevo y la gestión y facilitación del acceso a datos e información sobre biodiversidad y servicios ecosistémicos.
  4. Apoyo a políticas, identificando y promoviendo el desarrollo y uso de instrumentos, herramientas y metodologías de apoyo a políticas en el campo de la biodiversidad y las funciones y servicios de los ecosistemas.
  5. Comunicar y participar a actores clave y tomadores de decisiones para crear conciencia, impulsar la generación de conocimiento, apoyar el desarrollo de capacidades e informar de la formulación de políticas en los sectores público y privado, así como en la sociedad civil, que apoyen la conservación y uso sostenible de la biodiversidad y los servicios que de ella se generan

 

Varias iniciativas internacionales han sido puestas en marcha en las últimas décadas para incrementar a escala regional y global la restauración de los ecosistemas degradados y destruidos, como medida para mejorar el bienestar humano, luchar contra el cambio climático, mejorar la seguridad alimentaria, el suministro de agua y la biodiversidad.

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) declaró la década 2021-2030 como la Década para la Restauración de los Ecosistemas.  Una serie de mecanismos financieros dan sustento a estas iniciativas para su implementación, en la forma de proyectos estratégicos de restauración.

Entre las principales iniciativas que actualmente existen están:

  • El desafío de Bonn, lanzado en el 2011 por el Gobierno de Alemania y la UICN, tiene como objetivo restaurar a nivel global 150 millones de hectáreas de paisajes degradados y deforestados para el año 2020 y 350 millones de hectáreas para el 2030 (https://www.bonnchallenge.org/). Costa Rica se ha sumado a esta iniciativa comprometiéndose a restaurar 1 millón de hectáreas para el 2030.
  • La iniciativa 20×20, un esfuerzo liderado por países de Latinoamérica y El Caribe que pretende cambiar la dinámica de degradación de la tierra en la región haciendo que más de 20 millones de hectáreas de tierras degradadas se encuentren en proceso de restauración para el 2020 (https://initiative20x20.org/).
  • La Iniciativa de Restauración del Paisaje Forestal Africano (AFR100) que va dirigida a restaurar 100 millones de hectáreas de tierra en África para el 2030 (http://www.afr100.org/)
  • REDD+, una estrategia en la lucha contra el cambio climático que pretende la reducción de emisiones de gases invernadero por deforestación y degradación del bosque, más su conservación/gestión sostenible y el aumento de las reservas de carbono forestal en los países en desarrollo. Fue concebida en 2007 en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático realizada en Bali, Indonesia (https://redd.unfccc.int/).

 

Costa Rica tiene una estrategia Nacional REDD+ (2010–2025) cuya implementación está definida mediante decreto ejecutivo, y se encuentra a cargo de FONAFIFO y SINAC a través de la Secretaría REDD+ de Costa Rica. Consta de seis políticas y programas con las que se pretende enfrentar las causas de la deforestación/degradación forestal, promover el desarrollo social y económico, fomentar la conservación, el manejo sostenible de los recursos naturales y aumentar las reservas de carbono.

 

La política 4 incluye un capítulo sobre restauración de paisajes y ecosistemas forestales cuyo objetivo es aumentar el carbono con la recuperación de las tierras de vocación forestal que fueron degradadas en el pasado por haber sido sometidas a sobreuso del suelo. Se contemplan acciones que incluyen el manejo de bosques secundarios en vinculación con el Programa de Pago por Servicios Ambientales, la reforestación de zonas ganaderas abandonadas y bosques ribereños, entre otras actividades (Secretaría REDD+ y FONAFIFO. 2017), todo dentro del marco de restauración de cuencas degradadas según la Convención de Lucha contra la Desertificación

 

  • Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación y la Sequía (UNCCD), en un acuerdo internacional creado en 1994 que vincula el medio ambiente y el desarrollo con la gestión sostenible de la tierra. La Convención aborda específicamente las áreas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, conocidas como las tierras secas, donde se encuentran algunos de los ecosistemas y pueblos más vulnerables del planeta.

 

El Marco Estratégico 2018-2030 tiene como fin restaurar la productividad de vastas extensiones de tierra degradada, mejorar los medios de vida de más de 1.300 millones de personas y reducir los impactos de la sequía en poblaciones vulnerables. Se pretende evitar, minimizar y revertir la desertificación/degradación de la tierra y mitigar los efectos de la sequía en las áreas afectadas a todos los niveles, de modo que tengamos un mundo neutral en degradación de la tierra consistente con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (https://www.unccd.int/)