Ejemplos de iniciativas de restauración en Costa Rica

Procesos concretos de restauración ecológica, enfocados en la recuperación de ecosistemas naturales y su biodiversidad, han sido desarrollados por más de 20 años en áreas específicas.  Los han desarrollado comunidades, ONG, instituciones estatales o combinaciones de ellas.

 

Entre esos esfuerzos se puede mencionar las acciones de conservación y restauración de cerca de 163.000 ha en el Área de Conservación Guanacaste, donde extensos pastizales dedicados por años a la ganadería extensiva hoy se encuentran en proceso de crecimiento de bosques secundarios.  Para ello se han implementado diversas estrategias de regeneración asistida, tendientes a recuperar aspectos importantes de la funcionalidad ecológica como la conectividad entre ecosistemas costeros y de montaña, entre el bosque seco y el bosque húmedo, entre el mar Caribe y el océano Pacífico, y contribuir a la conectividad norte – sur a través del Corredor Biológico Mesoamericano (Morales 1996).

 

Al momento de desarrollarse este manual, el SINAC, en colaboración con el Ministerio de Agricultura, y con el apoyo técnico y financiero de GIZ, lidera el proceso de construcción de una estrategia nacional de restauración, rehabilitación, recuperación, reforestación y regeneración.  Este proceso está siendo orientado por los facilitadores Vilma Obando y Guillermo Chacón, quienes junto con un grupo técnico intersectorial de trabajo han identificado algunas de las iniciativas de restauración más relevantes o conocidas en el país.  En el cuadro 4.1. se mencionan parte de esas iniciativas.

 

Cuadro 4.1.  Ejemplos de iniciativas institucionales para la restauración en diversas zonas de Costa Rica identificadas durante el proceso de construcción de la estrategia nacional de Restauración realizado en el 2020.

 

Ejercicio 4.1. Degradación y restauración en nuestro entorno

Trabajo grupal:

Identifiquen un municipio o cantón que varios conozcan, y en donde consideren que se deberían de resolver problemas de degradación.

 

Dibujen, aunque sea de manera burda y esquemática, un mapa de ese municipio.

 

  • Traten de indicar dónde se ubican espacialmente los principales problemas de degradación que se considera se deben resolver.
  • Discutan sobre si hay varias categorías o tipos principales de degradación a tomar en cuenta.
  • Traten de identificar qué tipo de actores o de situaciones son las que generan estos problemas de restauración, según las preguntas:
    • ¿Son todos los motores de degradación locales, o hay algunos de origen externos?
    • ¿los motores de degradación varían de una zona a otra del municipio?
    • ¿cuál es la necesidad o interés que motiva a cada uno de los entes o actores involucrados en la degradación?
    • ¿Cómo podrían satisfacerse esos intereses sin necesidad de provocar degradación?

Una vez realizada esta discusión, compartan sus resultados con el resto del grupo, y reflexionen sobre el reto político, social y económico que representa frenar los motores de degradación en nuestro país.

Hojancha: un ejemplo inspirador con enfoque de paisaje

Uno interesante ejemplo de restauración de servicios ecosistémicos a escala de paisaje, lo encontramos en el Cantón de Hojancha, en el centro de la Península de Nicoya, en Costa Rica.  Ese proceso de restauración se logró por medio de diversas acciones lideradas, planificadas y realizadas por organizaciones de base locales y la comunidad misma, que incluyeron la formación de capacidades locales, el fortalecimiento de instituciones en la zona, y la negociación y aprovechamiento óptimo de proyectos de la cooperación internacional.

 

En esa zona, operó uno de los últimos frentes de deforestación de esa península, que llegó a deforestarse de forma extrema ante el modelo de la ganadería extensiva.  La crisis generada en los años 70 por el estado de degradación natural, el agotamiento de fuentes de agua y la pérdida de fertilidad, todo ello aunado a la caída internacional en los precios de la carne, principal actividad productiva hasta entonces, provocó que hasta un 56% de la población local emigrara a otras zonas del país.  Ante esta situación, un grupo de jóvenes líderes locales, con la orientación inicial del sacerdote de la comunidad, iniciaron la planificación y ejecución de un programa de desarrollo, que incluía la diversificación y mejora productiva en rubros como la ganadería y la agricultura, la incorporación de la producción forestal en los sistemas productivos y un fuerte trabajo en la restauración y manejo integrado de cuencas hidrográficas.

 

Estos jóvenes, hoy en día muchos de ellos pensionados y algunos ya ausentes construyeron todo un modelo de desarrollo local, al que pudieron dar continuidad a la vez que la mayoría de ellos se formó como profesional y pudo volver a trabajar en su comunidad.  Constituyeron un liderazgo tan fuerte que fueron capaces de luchar para que Hojancha fuese declarado Cantón en la Asamblea Legislativa, y así facilitar la orientación y financiación de procesos.  Posteriormente lucharon de una forma admirable, propositiva y efectiva, para que las instituciones nacionales llamadas a promover el desarrollo del cantón lo hicieran de forma eficiente, con una presencia local clara y promoviendo siempre la contratación de personas locales en estas instituciones.  Se promovió la creación y consolidación de organizaciones productivas y de desarrollo local eficientes, capaces de proponer, gestar y ejecutar proyectos, de manejar recursos y asignar créditos de forma responsable y transparente.

 

 

En la principal zona de recarga hídrica en particular, la comunidad inició la constitución, primero con fondos propios de las familias y luego con la colaboración del estado y de entes externos de cooperación, de la reserva biológica Monte Alto, a partir de la restauración de bosque en los pastizales que ahí existían, y que se ha reconocido como un caso ejemplar de manejo forestal por parte de FAO.  Este esfuerzo de restauración principal, junto con todas las áreas de regeneración natural, generadas por una ganadería más eficiente y más productiva, que libera áreas para el bosque; junto con las áreas de café arbolado, y junto con las plantaciones forestales comerciales, iniciaron una transformación absoluta del paisaje general.

 

 

Esta restauración, o mejora ambiental del paisaje, se enfocó siempre en la recuperación y mejora de servicios ecosistémicos para la subsistencia y la producción. Incluyó el mejoramiento general de sistemas productivos, sistemas de procesamiento y cadenas de valor, mediante estrategias de asistencia técnica y financiamiento, y finalmente con la mejora de la calidad de vida expresada en los índices de desarrollo humano del cantón, que pasó de ser el peor de la provincia para mantenerse en los últimos años entre los mejores del país.  Las actividades relacionadas con la producción forestal han llegado a representar un 15% de la economía local, y actualmente se buscan vías de incorporar a la producción forestal no solo las plantaciones, sino también los bosques secundarios, para hacer estos espacios más atractivos a la comunidad y consolidar los mismos.

 

 

La recuperación de vegetación en el paisaje ha permitido que muchas formas de diversidad biológica sean hoy abundantes, incluida la identificación de especies nuevas para la ciencia y la reaparición de mamíferos de gran tamaño, que incluso provocan hoy el reto de ajustar nuevas formas de convivencia con animales silvestres que pueden afectar las actividades humanas.

 

 

Adicionalmente, tanto los nuevos atractivos naturales como todo el modelo de vida en la zona se ha constituido en la base de un turismo rural creciente, que también ha contribuido a la diversificación y sostenibilidad de la economía local.

 

 

Puede que la lección más interesante del caso de Hojancha, sea que la restauración de un paisaje reside antes que nada, en las capacidades locales de liderazgo, organización, formación técnica y compromiso con valores compartidos por personas clave en la gestión del territorio, y en la integración de los objetivos de restauración con la mejora de la economía y de las estrategias de vida locales (Morales et al. 2016, Salazar et al.  2006, Villalobos et al. 2012).

Fotos: Emel Rodríguez (FundaToledo, Hojancha); Róger Villalobos (CATIE)