Degradación histórica en Costa Rica

Costa Rica no fue una excepción, en cuanto al modelo de eliminación del bosque para el desarrollo económico, aunque su colonización fue un poco más lenta y tardía que otros sectores centroamericanos, en parte porque no habían grupos humanos autóctonos tan grandes y desarrollados como en otras regiones, lo cual era un aliciente para facilitar la colonización de ellas, o porque el interés inicial de los conquistadores de Centroamérica se centró en gran medida en el desarrollo de una ruta interoceánica eficiente ya sea en Panamá o por medio del Lago de Nicaragua.  Fue desde este último polo de atracción de los conquistadores que se iniciaron los principales frentes de colonización en este territorio.

 

A partir de ese momento, el cambio de uso de zonas boscosas hacia actividades agropecuarias o de urbanización fue entendido como la expresión por excelencia del desarrollo.  Sin embargo, los procesos más significativos de deforestación se iniciaron a partir del siglo XIX y se exacerbaron en el siglo XX.

 

Leyes como la de propietarios precarios de 1942, o la de colonización de 1961 fomentaban con toda claridad la colonización de áreas boscosas (CDI 2015).  También lo hicieron los incentivos a la expansión ganadera entre 1950 y 1980, cuando el bosque redujo su cobertura de un 70 a un 30% de la superficie del país.  Entre 1950 y 1984 los predios agrícolas aumentaron más de 210% y el área dedicada a agricultura se incrementó 170%, de 1,8 a 3,1 millones de hectáreas (CDI 2015).

 

Hasta el año 1982 funcionó en nuestro país el Instituto de Tierras y Colonización (ITCO), que como su nombre lo evidencia tenía como meta la expansión de actividades agrícolas y asentamientos.  Aunque posteriormente esta institución cambió su nombre a Instituto de Desarrollo Agrario (IDA), y más recientemente a Instituto de Desarrollo Rural (INDER), la asignación de tierras para nuevas actividades agropecuarias a costas de la eliminación de bosques ha sido un proceso que se dio a lo largo de la mayor parte de nuestra historia, y en muchas ocasiones las tierras asignadas ni siquiera tenían una condición adecuada para el desarrollo de actividades agrícolas o pecuarias.

 

La evolución común en el país fue el paso de bosques a pasturas, principalmente por medio del uso del fuego, posteriormente fueron importantes cultivos como caña de azúcar y granos. De 1987 a 2013 entre 6 y 8 ha de cada 10 ha deforestadas anualmente se dedicaron a ganadería.

 

El cultivo del café fue un motor de deforestación relevante desde mediados del siglo 19 hasta los años 80 en zonas montañosas, particularmente por la importancia que tuvo esta actividad como principal   Hasta hoy es el cultivo de mayor extensión, seguido de palma aceitera y caña de azúcar (Programa Estado de la Nación 2017).

 

En zonas montañosas cultivos como tabaco también fueron relevantes hasta inicios de este siglo, cuando un 75% del área destinada a su producción se eliminó.  En algunas zonas altas con suelos volcánicos hay una intensa producción de hortalizas y de ganado lechero.  Para 1989 se estimaba que 20% de los suelos del país estaban seriamente erosionados (Programa Estado de la Nación 2017).

 

El cultivo de banano se inició a partir del usufructo de grandes extensiones de tierra que el estado le brindó a la empresa que construyó el ferrocarril al Atlántico, proceso iniciado a finales del siglo 19.  Posteriormente este cultivo se volvió un frente principal de la frontera agrícola en las llanuras húmedas de ese litoral durante varias décadas.  Algunas de estas áreas pasaron luego a cultivo de cacao y más recientemente de palma aceitera (CDI 2015).

 

En otras zonas de bajura la ganadería se mantuvo como actividad preponderante, principalmente áreas menos lluviosas, donde también ha sido relevante el área dedicada a granos básicos y melón (CDI 2015).